PUNTOS DE ORO QUEDARON EN LA CALLE CHUCARRO

Trouville mandó al fondo a Aguada

Era un partido vital para mantener la pretensión de conservar la categoría de Primera División. Trouville y Aguada se jugaban todo.

El rojo echó el resto, el rojiverde no fue el de otras épocas (lució apático, entregado, apenas con chispazos individuales).

En el balance general del partido los números dieron la razón al predominio local.

Trouville hizo suyo cada uno de los períodos. Hernández no había andado bien en la base y Joaquín Izuibejeres saltó a la cancha con goles, asistencias y manejos de los ritmos, Sierra resultó más que una ayuda, Boston anduvo peleando duro bajo los cestos y en segunda selección fue gravitante, Guzmán Arregui mostró su sello de calidad, Navarrete no encontró oposición en la pintura.

Los relevos de Espasandín anduvieron muy bien, ya hablamos de Izuibejeres, pero Acuña en primer término y Charquero le abrieron una cuota de crédito al rojo.

El correr de los minutos iba dando una fisonomía más firme a Trouville en tanto Aguada se iba desdibujando.

El aguatero denotó una apatía total, falta de coordinación en materia colectiva y apenas salió a flote por aportes individuales.

Y el partido se fue con una claro dominio local, ni la clásica rebeldía de Aguada dijo presente.

Los jueces no incidieron en el partido pero demostraron una falta total de jerarquía a la hora de algunas sanciones.

Carlos Gómez no hizo pesar su condición de internacional y primer juez, demostrando otra vez que no está a la altura de partidos importantes.

Hablar de Eduardo Cardozo resultaría repetitivo, es que sinceramente no sabemos cómo está arbitrando en Primera División, lo suyo es tétrico. *

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