Los australianos se juegan todos los boletos

Ya es costumbre para los australianos llegar como «punto» a los repechajes para los mundiales y ésta no parece ser la excepción, porque tendrá enfrente a un rival con historia como Uruguay. Pero tiene a favor que los charrúas tendrán más horas de viaje (ida y vuelta a Melbourne). En Oceanía, Australia es capo absoluto, pero sólo se pudo clasificar para Alemania 74. La cosa es así: la FIFA reconoce a Oceanía como una de sus confederaciones, pero no le otorga ni una plaza directa para las Copas del Mundo.

En las primeras eliminatorias de 1965, ellos y los neocelandeses compartían grupos con los asiáticos. Luego empezaron a competir contra países de Oceanía y el ganador del grupo disputaba el repechaje ante el rival que dispusiera la FIFA. A lo largo de su historia, los canguros fueron expertos en perder finales.

Tuvieron seis chances para llegar a un Mundial, pero fallaron en cinco. Algunos catalogaron a los australianos como «pechos fríos». Sería injusto ponerles ese mote porque hasta hace poco el fútbol no era completamente profesional. En una de sus últimas entrevistas el DT australiano Frank Farina habló de lo que significa para ellos haber fallado tantas veces en la puntada final: «Para los australianos se ha transformado en una obsesión. Si no clasificamos, el fútbol en Australia se morirá. La gente piensa que si no podemos ir a un Mundial, más vale no invertir más en el fútbol y dedicarle ese tiempo a otros deportes. Si el fútbol no progresa, se muere».

La escuela inglesa. Por cuestiones de características físicas, el fuerte de Australia es el juego aéreo. Casi todos sus jugadores pasan el 1,80 metro. Hay algún que otro «enano» de 1,75, escondido por ahí, pero tan peligroso como los lungos. Arriba tienen a Mark Viduka y Harry Kewell, dos torres que la rompen en el Leeds, puntero de la Premier de Inglaterra. Además, cuentan con muchachos que no tienen ningún tipo de remordimiento a la hora de hacerle comer pasto a un rival, lo que supone un encuentro durísimo, no apto para flojitos, teniendo en cuenta la garra y tenacidad charrúa. El que la va tener riesgosa es Recoba. Por orden de Farina, Kevin Muscat va a seguir al Chino hasta abajo de la cama. Y los antecedentes no ayudan: hace una semana, Muscat se pasó de rudo y lesionó al francés Dugarry, en un amistoso, y lo dejó afuera de las canchas por tres meses. Diferente al repechaje con Argentina, ahora muchos australianos juegan en el exterior. Esta vez, los canguros no se la quieren perder. Por eso hicieron una Eliminatoria casi perfecta. Con goleadas históricas como el 31-0 a Samoa Americana, y el 22-0 a Tonga, sumaron 66 goles en cuatro partidos y ninguno en contra, y aplastaron a Nueva Zelanda en la final (2-0 y 4-1). *

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