Clase de basquetbol de Cordón
La clase que mostró Cordón anoche en su visita al rectángulo de Aguada es digna del mejor elogio para quien prefiere el espectáculo por encima de un partido de basquetbol.
Los 100 puntos convertidos por los albicelestes redondearon una estupenda labor. Jugaron a su antojo, a su ritmo, con sus virtudes, con sus sistemas de juego y de la manera más sencilla. Cargaron la tabla cuando fue necesario, remataron desde corta y larga distancia en el momento adecuado, convirtieron cuando más lo necesitaron de tres y de dos para manejar el partido. Imposible bancarlos cuando juegan colectivamente. Lo de Aguada fue para el olvido, los jugadores no contagian, la gente está desmotivada, su templo no vibra como hace mucho tiempo, el malhumor se instaló en el ambiente aguatero, y por si fuera poco su sexto jugador, su hinchada, baila el ritmo de «Diego, Diego» en alusión a Losada, jugador de Cordón cuando conectaba cada triple. Esto marca el momento de uno y otro equipo. Cordón fue y dio una clase de basquetbol, en tanto en Aguada prefieren a un rival en vez de sus propios jugadores. Sobran los comentarios. *
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