La necesidad se viste de celeste
Quienes nos acostumbramos a manejar la crisis como una constante de vida, también nos acostumbramos a ver este fútbol, que justamente pasa por la peor crisis de toda su historia.
No es perceptible la magnitud que origina el hecho de no clasificar al próximo mundial, pero lo más significativamente patético de todo esto, es que quienes mandan y dirigen, están a salvo, fuera de todo riesgo. Desde lo alto de un transatlántico, a los que estamos debatiéndonos en el medio de un bravío océano, a punto de hundirnos por determinaciones ajenas, erróneas y estúpidamente caprichosas.
Antes del partido con Argentina me sentía totalmente impotente de vaticinar un resultado más o menos coherente. Era tan impredecible, que no descartábamos un positivo resultado, que en este caso concreto, va más allá de un milagro, pues pasa por ese entorno tan especial como es un clásico rioplatense.
Jamás Uruguay pudo jugar con dos números cinco en un mismo sector del terreno, los veteranos aficionados al fútbol, conocen bien las opciones desechadas, las mismas pasaban por Obdulio Varela o Sixto González, por Lorenzo Barreto o Rodolfo Pini, más acá en el tiempo, Néstor Goncálvez o Rubens González, Néstor Goncálvez o Salvador, Rubens González o Eliseo Alvarez, partiendo de esta histórica base, tampoco Pablo García y Gonzalo De Los Santos son complementarios. Todo lo contrario, suplementan una función quizás para aguantar una paridad en el resultado, jamás para salir a buscarlo, en caso de la imprescindible necesidad de un triunfo, mucho menos, si ocasionalmente se estuviera abajo en el score.
Tampoco percibo cómo desbaratar una defensa escalonada, veloz en las coberturas y con automatismo, favorecido por una gran concentración en los relevos.
Como me siento totalmente inconsulto, para reclutar, armar y formar la selección, pero como también me siento uruguayo como el que más, me debo a mí mismo, aún a riesgo de errar, el definir una posición antes del partido frente a los australianos, la misma depende de la composición táctica del conjunto.
Imagino que lo más conveniente, sería salir con un audaz 3-4-3, al no contar con Cristian González, el zaguero de Defensor-Sporting, es todo un pecado, veloz, técnico, de una comprobada solvencia defensiva, donde junto a Lembo y Paolo Montero, formarían una línea de excepción. El medio las figuras de Diego Pérez y el pibe de Danubio, Marcelo Sosa, configurarían una adecuada respuesta específica, en tan fundamental partido.
Arriba, hay que abrir por las puntas, el nombre de Mario Regueiro, se impone por su propio peso, si arriesgamos tendremos una última oportunidad, por el contrario, si la pauta es de una retranca defensiva, reiterada, aburrida, se prolongará la angustia, donde es más que una muerte anunciada, tener que definir ante un Australia, donde el criterio marca un continuado ausentismo de los máximos eventos mundiales de fútbol. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad