Uruguay empató con angustia y el público despidió con aplausos a los argentinos
Como siempre en esta clase de partidos, la fiesta previa se vivió con todo. Alegría, música, colorido, tamboriles y una gran expectativa por la posibilidad cierta de que Uruguay al menos -como ocurrió- alcanzara el quinto puesto en la tabla de posiciones.
Pero también existía expectativa por los otros partidos que se jugaban en esta fecha y que de alguna manera tenían relación con los celestes como Brasil-Venezuela, y Paraguay- Colombia. Todos debían debían comenzar a la misma hora, pero siempre se utiliza alguna artimaña para ganar minutos y jugar al menos el final del encuentro con resultado visto.
Por eso no extraño a nadie que el «Pato» Celeste en el momento que el árbitro estaba por comenzar el encuentro se metiera a la cancha y comenzara a correr y dar vueltas, «haciendo tiempo» para que corriera el reloj. Finalmente debió ir el cuarto arbitro a sacarlo del campo.
Pero parece que los brasileños fueron «aún mas vivos» porque en definitiva ellos comenzaron después que en el Centenario. Pero la referencia con los norteños terminó a los 10´de juego precisamente cuando Brasil convirtió el primer gol. Ahí comenzamos a escuchar lo que pasaba en Asunción.
Antes de comenzar el partido apareció la enorme bandera celeste en la Olímpica con el año 1950 impreso, pero en esta ocasión con una frase agregada en negro y en la parte de abajo que decía :»Diego: tu fútbol en el corazón celeste», en alusión a la despedida del fútbol del astro argentino Maradona.
Pero hubo otras banderas que «no estaban acordes» con la fiesta entre hermanos rioplatenses, porque había una que estaba colgada en el último anillo de la Colombes y tenía estampado el número 1930, seguramente recordando la finalísima en el mundial de ese año en Montevideo, en la que los celestes vencieron a los argentinos 4 a 2.
Y ya que estamos con las banderas hay que anotar que como siempre,hubo muchísimas de clubes, como por ejemplo la tradicional de Tacuarembó que estaba en el anillo inferior de la Colombes contra la Olímpica, demostrando que la gente de la tierra de Carlos Gardel está permanentemente con la celeste.
En esta clase de partidos tampoco falta la inventiva de la gente para reivindicar cualquier derecho, como por ejemplo sucedió con una bandera que se colocó en lo mas alto de la tribuna Olímpica y que decía «Todos con Uruguay firmamos por Antel».
Y como mencionamos reivindicaciones, hay que anotar que la gente de Danubio se las ingenió para hacer conocer su puntoi de vista con respecto a las finales con nacional. Un gran cartel colgaba precisamente frente al palco y decía «Danubio exige equidad y justicia»-No veten Jardines.
Que malo se puso Púa cuando un alcanzapelotas corrió presuroso para devolver el balón al terreno. Ya estaban uno a uno, faltaba poco y los «motores de ambos equipos estaban apagados». El técnico celeste increpó duramente al chico…
Otro alcanzapelotas se acercó a Carini y se vió que le decía algo (Casualmente en ese momento Colombia convertía el cuarto gol y quedaba a uno de eliminar a Uruguay». El golero presuroso se lo comunicó a Darío Rodríguez y este presuroso se fue al área enemiga (se estaba por tirar un corner) para comunicárselo a sus compañeros… En ese momento había que hacer otro gol por las dudas.
¡Como cambian los tiempos! Pensar que antes en un clásico de estos, si Argentina sacaba un empate en el Centenario lo mas probable era que los jugadores rivales se fueran insultados y la gente uruguaya volviera a su casa con terrible bronca. Sin embargo ayer al terminar el encuentro todo el estadio aplaudió a los jugadores argentinos.
Incluso ya antes del final, cuando los dirigidos por Bielsa comenzaron con algunos toquecitos intrascendentes en su campo, ya arrancaron los aplausos de la hinchada celeste y paralelamente se comenzó a sentir un murmullo en las tribunas.
Fue un partido de verdaderos hermanos rioplatenses porque al terminar terminaron abrazados e intercambiando camisetas en la mitad de la cancha. En las tribunas aplausos para los argentinos y la hinchada argentina a su vez cantando:»Â¡un minuto de silencio para Colombia que esta muerto…!
Pero ya antes hubo una muestra de afecto y amistad de los jugadores porque al finalizar el primer tiempo, el capitán celeste Paolo Montero y el mediocampista Almeida intercambiaron camisetas, lo que llamó la atención porque se hizo precisamente en el entretiempo.
Al final, se dio el festejo desatado de la gente uruguaya por la posibilidad de seguir peleando por un lugar en el mundial. ¡Ojalá que este festejo se prolongue después de jugar con los autralianos!
Compartí tu opinión con toda la comunidad