BELLA VISTA DEJO GRAN PARTE DE SU CHANCE AL EMPATAR EN MALDONADO

En la serie de Nacional es más fácil jugar de visitante

Mientras Peñarol tenía una semana de descanso en la Libertadores, Bella Vista y Nacional jugaron sus chances el miércoles en procura de acercarse a la clasificación para la segunda fase del certamen. Mientras los papales consiguieron un meritorio empate en Calama ante el Cobreloa, que lamentablemente no les sirve de mucho, los tricolores alcanzaron una victoria mínima en el Centenario frente al Emelec que los deja a un paso de lograr el objetivo deseado. Consecuencias diferentes entonces a través de encuentros que tuvieron trámites que es necesario analizar.

BELLA VISTA AÑORA AQUELLOS DOS PUNTOS

Los de Olivos ya cumplieron sus tres compromisos de visitantes, con un saldo de dos derrotas ajustadas y un empate. Si tomamos en cuenta que tenían la serie considerada unánimemente como la más difícil de las que debían afrontar los conjuntos uruguayos, puede considerarse que tuvieron actuaciones meritorias. Perder 1 a 0 con el Bolívar, que consiguió su gol a falta de tres minutos para la finalización del cotejo, no es desdoroso para nadie. No dejar de lado que anteayer, en el mismo «Hernando Siles» de La Paz, el equipo boliviano aplastó nada menos que por 4 a 0 al Atlético Mineiro. Asimismo, caer contra ese equipo brasileño en el «Mineirao» por 2 a 1, tampoco puede ser calificado con términos críticos. En cambio, igualar con los chilenos en Calama, donde casi todo el mundo es vencido, merece el elogio. Todo eso arroja un balance meritorio, que aumenta aún más su valoración porque en los tres casos los auriblancos tuvieron que disputar buena parte de esos encuentros con un hombre menos por expulsiones que algunas veces fueron justificadas y otras no tanto, como por ejemplo la de Emanuelle en Belo Horizonte.

Pero, pese a haber cumplido decorosamente en el exterior, lo que todavía lamenta Bella Vista es aquella igualdad registrada en Maldonado frente al Cobreloa, en un partido que tuvo a su disposición en el primer tiempo, cuando creó situaciones propicias para liquidarlo y no supo cómo hacerlo. Esas dos unidades que quedaron en el Campus «Domingo Burgueño Miguel» son las que ahora añoran los dirigidos por el argentino Sergio Batista, que se encuentran con su chance muy limitada ya que necesitan derrotar en la capital fernandina a Atlético Mineiro y Bolívar, pero dependen también de combinaciones de resultados que les permitan, con sólo ocho puntos, seguir en el torneo. Más que difícil por supuesto.

En el desierto, el elenco del Prado jugó dignamente. Una media hora inicial en la que, además de ponerse en ventaja con un penal ejecutado con pasmosa tranquilidad por Rodrigo Lemos, manejó el balón con precisión y marcó con solvencia, sin que su arquero pasara por situaciones de riesgo. Pero pasado ese lapso se desordenó totalmente, –pensamos que pudo ser el ahogo de la altura– permitiendo la reacción de los locales, que empataron, obligaron a Berbia a salvadas providenciales, una de ellas al atajar brillantemente un penal, y cambiaron totalmente el curso de los acontecimientos. La expulsión de Alvaro González también se produjo en esos fatales 15 minutos, que marcaron un gran descontrol del equipo uruguayo, que derivó tras el descanso en la exclusión del terreno del técnico Batista y el suplente Cessio.

El complemento fue distinto. Cobreloa se tiró adelante por el triunfo y Bella Vista se defendió como pudo, con gran labor de su arquero, pero sin fuerzas para procurar una victoria que le era impostergable. De todas formas, si los papales quedan eliminados, no será por sus actuaciones fuera del país sino, en buena medida, por lo que no pudieron obtener jugando en nuestro medio.

¿CUAL ES EL VERDADERO NACIONAL?

Los del Parque Central tenían que ganar para poco menos que asegurarse la clasificación y cumplieron con ese objetivo, pero su actuación distó mucho de ser efectiva. A esta altura es necesario preguntarse cuál es el verdadero Nacional. ¿El que fue paseado por Atlético Paranaense, el que venció con autoridad a Bella Vista por el Apertura, o el que defraudó completamente a sus parciales el miércoles jugando un segundo tiempo de terror?

Si bien es cierto que el equipo siente la ausencia de un conductor como Ruben Da Silva, que en los encuentros que disputó, pese a no estar en su verdadero nivel, dijo de la importancia de su fútbol claro, que se hace fácil por su excelente técnica para el armado de las maniobras de ataque, que no tiene ahora a Gianni Guigou, pese a que es bueno recordar que el palmirense había bajado considerablemente su rendimiento en los últimos tiempos, y que suma varios lesionados más en su plantel, lo real es que los tricolores se caracterizan últimamente por una irregularidad manifiesta, al punto que uno asiste a sus presentaciones sin tener ninguna seguridad sobre lo que va a apreciar en cuanto a su aporte al espectáculo.

Este partido ante el modesto Emelec de Guayaquil fue sintomático al respecto. En el primer tiempo el dominio del conjunto uruguayo fue total, por momentos apabullante. Se crearon jugadas de gol, fundamentalmente por la derecha, con participación asidua de Alvez, Del Campo y Coelho, pero la definición no tuvo la precisión necesaria, desperdiciándose chances claras, como una de Sosa tras centro de Coelho, cabeceando desviado con todo el arco a su disposición. Ayudaron también a mantener el cero algunas excelentes contenciones de Morán, el arquero ecuatoriano, y la forma en que los zagueros visitantes obstruyeron siempre a Richard Morales, al que anularon totalmente, desacomodándolo cuando intentaba el cabezazo, lo que dejó en evidencia las limitaciones que, por falta de experiencia, tiene todavía el espigado delantero parquense. No puede hacer pesar su estatura porque salta desarmado y sin tomar carrera para elevarse con mayor potencia y hacer sentir a los rivales el peso de su físico. De todos modos, pese al tanteador cerrado, quedó la sensación que Nacional podía llegar al gol en cualquier momento a poco que sus hombres afinaran la puntería.

Sin embargo, el tiempo final marcó la sorpresa de un equipo uruguayo absolutamente desordenado, impreciso al punto de no hacerse un pase acertado a un compañero, por el contrario, habilitando varias veces a los delanteros ecuatorianos, que en ese lapso crearon no menos de cuatro maniobras peligrosísimas, salvadas en última instancia por Leonardo Romay, cuya gestión fue determinante para que el triunfo fuera de los locales. Cuando más sufrían los muchachos de Hugo De León, llegó la conquista que definió la lucha. Ya Alvez se había perdido un gol al entrar solo con la pelota dominada tras un error infantil de un defensa del Emelec, estrellando su remate en el cuerpo del meta Morán cuando, a la salida de un corner y después de un cabezazo de Regueiro, que había sustituido a Sosa, la pelota quedó «boyando» y el goleador entró con decisión para hacer que un defensa rival se la llevara por delante metiéndola en su propia valla. Aún con diez hombres por la expulsión del argentino Alejandro Kenig –que se hizo echar en forma absurda e incluso amenazó con pegarle al juez–, Emelec siguió luchando mientras Nacional continuaba equivocándose pero consiguiendo mantener la exigua ventaja que le significaba tener casi asegurado su pasaje a la siguiente fase del campeonato.

Nos queda una conclusión, avalada hasta el momento por los hechos. A los participantes del Grupo I les es más cómodo jugar como visitantes que como locales. A los parquenses, que hicieron una excelente exhibición en Guayaquil, pero en Montevideo le ganaron sufriendo y jugando muy mal a Alianza y Emelec, cumpliendo una actuación paupérrima y cayendo sin atenuantes ante el Atlético Paranaense. Este elenco brasileño, que encabeza la serie con puntaje ideal, triunfÃ
³ lujosamente en Lima y Montevideo y sudó la gota gorda para superar en Curitiba a los débiles representativos ecuatorianos y peruanos. Emelec dio una prueba similar el miércoles en el Centenario superando en mucho lo realizado en su casa, y otro tanto sucedió con Alianza, vapuleado en Lima por los norteños y complicando a sus adversarios en tierra ajena.

En síntesis, Bella Vista está con un pie afuera, cosa que no era difícil esperar cuando se analizaba el grupo que le tocó. Nacional, por el contrario, está casi adentro, con la «ventaja» de tener que disputar los dos partidos que le quedan en terreno enemigo.

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