Las lágrimas inundaron la Boca porque se despidió el "dios" argentino

El sábado pasado se despidió un grande del fútbol mundial, sin ánimo de ingresar en una pólemica estéril e inconducente.

Pero sin lugar a dudas, para las generaciones más jóvenes fue un orgullo verlo jugar en su plenitud. Un jugador de fútbol que quedará grabado en la historia debido a las genialidades que realizó dentro de un campo de juego. En Argentina le dicen dios.

Envidiado muchas veces por sus ganas de siempre querer jugar. Se peleó e insultó con mucha gente, con tal de que lo citaran a vestir la camiseta argentina y eso no lo olvidan nuestros vecinos que el sábado lloraron emocionados en el retiro del ídolo.

Un ser humano conflictivo. Siempre estuvo contra el poder, aunque muchas veces no identificó bien el enemigo o cuál era el poder. Y otras tantas fue usado por el poder, y sin darse cuenta se prestó para ello, creyendo que le hacía bien a la gente, al pueblo. A ese de donde él proviene y pensó que así lo ayudaba.

Le faltó claridad en ese sentido ya que siempre fue un soñador y quizás los que lo rodearon no supieron nunca esclarecerlo a tiempo.

Conquistó la gloria proveniendo de la «villa miseria», y lo más importante es que jamás se olvidó de sus orígenes y lo menciona cada vez que puede con orgullo. Cosa que otros tantos futbolistas no hacen e intentan olvidar aquella etapa de su vida, incluidos los de nuestro país.

Intentó solucionar los problemas de los que lo rodeaban con dinero, no dejando a pie a ningún «gomía». Se llevó con él a aquellos fieles de su niñez de la época de Cebollita. Siempre fue agradecido con los demás y eso en la ética, o escala de valores, que la sociedad cada vez pierde más, es muy bueno.

Estuvo en la «meca» del fútbol, en lo más alto, fue gloria mundial y se manejó con los cánones del barrio, y así muchas veces le fue.

Pasó del abrazo con Menem a decir que Fidel y el Che Guevara son dios.

Se golpeó con la fama, y los vicios de la sociedad lo desparramaron por el piso en reiteradas oportunidades, pero es capaz de dar la vida por su familia, hijas y amigos.

Diego es raro para definirlo. Condenado por los moralistas, pero amado por su pueblo. Siempre fue de frente, aunque sus dichos fueran un disparate. Desafió a los más poderosos sin miedo y sin medir consecuencias y marcó como corruptos con su pequeño dedo indíce a los dueños del fútbol que conducen la FIFA.

Para él, el compañerismo es sagrado y defendió a ultranza a su clase, los futbolistas, e intentó crear el Sindicato Mundial para defender sus intereses. También pagó precio por ello. Siempre se conmovió ante la injusticia y defendió a aquellos que tenían menos posibilidades.

Así fue y es Diego, inspiración para las canciones de los intérpretes nacidos en las entrañas del pueblo argentino.

Le dio alegrías y él fue féliz.

El sábado pasó a la historia y si bien ya no practicaba el fútbol, tuvo su justo homenaje de retirada Diego Armando Maradona.

Dicen en Argentina que es dios, pero se peleó con el Papa, pues dice que vive entre el oro.

Siempre expulsó por su boca lo primero que razonó, muchas veces sin analizar. Pero es así y por eso es el Diego, el de la gente.

Por eso hubo fiesta en Argentina, se despidió el pibe de Villa Fiorito y todos cantaron Maradooo… na …Maradooo… na. *

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