Las radios de Ecuador pidieron a los aficionados abandonar el triunfalismo
En las tiendas de barrio, los puestos callejeros de venta de dulces y cigarrillos, y en general los bancos, los almacenes y las grandes empresas, el síndrome de fútbol había alcanzado tales dimensiones que todo el mundo espera el partido con mucha ansiedad.
La venta de camisetas, de banderas, de gorros y sombreros y de toda clase de insignias era impresionante. Las calles estaban invadidas de gente que luciendo la camiseta ecuatoriana, gritaban en coro: «Ecuador, Ecuador». Empero, las radioemisoras hicieron el martes un llamado a los ecuatorianos y les pidieron abandonar el «triunfalismo» en que «hemos caído», para que se espere el minuto 90 del partido y «sepamos a qué atenernos», dijo uno de los comentaristas radiales. «Ese triunfalismo es peligroso», acotó el periodista, que señaló que «casi siempre cuando nos creemos superiores, invencibles, a la hora de la verdad hemos tenido que recoger los trapos y pasar lo más inadvertidos posibles, llenos de complejo de culpa», añadió.
Pero la fiebre que ha despertado el partido también ha llegado al gobierno local de Quito, donde el alcalde Paco Moncayo ha anunciado que con el patrocinio del municipio se instalarán cuatro pantallas gigantes a lo largo y ancho de la capital para que «el pueblo pueda ver el partido».
Adem
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