Mutual respaldó a jugadores y cuestionó a los Poderes del Estado

La Comisión Directiva de la Mutual Uruguaya de Futbolers Profesionales, reunida en la víspera con la presencia –y respaldo– de todo el plantel principal de Defensor Sporting, emitió un duro comunicado negando la versión del incentivo y atacando duramente a todos los Poderes del Estado.

«Los hechos que se han pretendido imputar al plantel de Defensor Sporting, son absolutamente falsos y producto de un rumor infundado y de una caprichosa interpretación de una nota periodística… Que hoy el poder político, tantas veces cuestionado por corrupción y con varios procesados en sus filas se arroga ilegítimamente y sin credenciales suficiente el derecho a establecer normas éticas y a juzgar desde su propia dudosa moral conductas ajenas, sin advertir que la credibilidad que exigen en nuestro deporte, es la misma de la que carecen en su seno. Que afortunadamente, ya no quedan poderes del Estado que puedan dañar al futbolista, porque ya todos lo han hecho…».

Lo que dice el comunicado

El crítico comunicado de la Mutual en respaldo de los futbolistas de Defensor Sporting que concurrieron en pleno a la sede de la gremial dice textualmente:

 

Montevideo, 1º de noviembre de 2001.

La Mutual Uruguaya de Futbolistas Profesionales y el plantel Principal del Defensor Sporting C., ante los hechos de pública notoriedad, expresan a la opinión pública en general:

1. – Que los hechos que se han pretendido imputar al plantel del Defensor Sporting, son absolutamente falsos y producto de un rumor infundado y de una caprichosa interpretación de una nota periodística.

2. – Que los hechos mencionados –aún en caso de que hubieran sido ciertos, que no lo son–no contravienen ninguna norma del derecho positivo nacional y no son penalmente reprochables.

3. – Que en tanto no constituyan un acto contrario a derecho, la discusión pública de los mismos, carece de todo sentido, y sólo lleva –como ha llevado– a crear confusión y descreimiento en la opinión pública.

4. – Que también resulta estéril el debate moral que se ha instalado y que ha dado oportunidad de protagonismo a quienes –sin antecedentes que lo avalen– se han permitido pontificar sobre valoraciones éticas, criticando la paja en el ojo ajeno sin considerar la viga en el propio.

5. – Que estos insucesos, lamentablemente, han mancillado el honor, no sólo de los futbolistas directamente implicados sino de todos los jugadores profesionales de nuestro fútbol.

6. – Que hoy, luego de haber declarado nuestra verdad ante la Justicia Penal competente –la que imparcialmente y con las máximas garantías recibió nuestra versión de los hechos no deformada– estamos tranquilos con nuestra conciencia y en paz con nosotros mismos.

7. – Que las injurias y calumnias que hemos padecido en los últimos días –lejos de callarnos– nos han templado el ánimo para exigir responsabilidades tanto civiles como penales, a todos aquellos que nos han agraviado sin fundamento.

8. – Que una vez más hemos visto con asombro la celeridad y eficiencia con que actúa el poder público cuando de penalizar a jugadores de fútbol se trata, celeridad y eficiencia que no demuestra por igual ante otros hechos infinitamente más graves que mortifican a la sociedad en su conjunto.

9. – Que hoy, el poder político, tantas veces cuestionado por corrupción y con varios procesados en sus filas se arroga ilegítimamente y sin credenciales suficientes, el derecho a establecer normas éticas y a juzgar desde su propia dudosa moral conductas ajenas, sin advertir que la credibilidad que exigen en nuestro deporte, es la misma de la que carecen en su seno.

10. – Que afortunadamente ya no quedan poderes del Estado que puedan dañar al futbolista, porque ya todos lo han hecho. El Poder Judicial, procesando jugadores por riña cuando los propios parlamentarios habían cometido actos idénticos sin idénticas consecuencias; el Poder Legislativo, pretendiendo imponer un Impuesto a la Renta del futbolista cuando ningún habitante de la República tributa dicho impuesto. Y por último el Poder Ejecutivo, promoviendo con gran celo y como paladín de los principios, la denuncia penal que hoy nos ocupa.

11. – Que las opiniones doctrinarias de los profesores más connotados de Derecho Penal, así como la propia convicción del magistrado y fiscal intervinientes –según la prensa del día de la fecha– son contestes en asegurar que no hay ilícito penalmente perseguible en los hechos denunciados.

Entonces, con legítimo derecho, nos preguntamos cuál es la finalidad de investigar un hecho ilícito que no constituya delito.

12. – Que creemos en nosotros mismos y en la probada honestidad del futbolista uruguayo, y –lo que es más importante aún– creen en nosotros aquellos que son los únicos destinatarios de nuestros esfuerzos: nuestras familias y nuestros hinchas.

 

Comisión Directiva M.U.F.P.

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