El libro del Picaflor
– Déjese de embromar, Troquílido, estuve de paso por la Asociación y aquello parece Bosnia.
– ¿Por qué?
– Las obras están atrasadísimas y la fachada y hall central siguen tran lúgubres como siempre, para los festejos del centenario. ¿Usted cree que van a terminar las obras en plazo?
– Será una carrera cabeza a cabeza con el almanaque. Hoy, cuando llegue Figueredo de Europa y vea que el cronograma de la obra ha avanzado muy poco, se va a agarrar una calentura de novela y va a poner el grito en el cielo. Fíjese que a una semana exacta del día del festejo del centenario (jueves 30 de marzo de 2000) faltan muchas cosas por hacer y terminar. Algo similar ocurre con el envío de las invitaciones para la cena de honor que se brindará el jueves próximo, en el Salón de los Pasos Perdidos del Palacio Legislativo. El Picaflor habló con varios dirigentes sobre la organización del programa de los festejos y nadie sabía nada. «Hay que esperar que llegue Figueredo para preguntárselo a él, porque acá nadie sabe nada», comentaron. El desconocimiento de la gente es tal, que ocurrió un hecho insólito ayer en la AUF que es digno de difundirse.
– Cuente, cuente.
– Un señor, llegó a la AUF en la víspera interesado en obtener información oficial, el programa de actos del Centenario. Pidió para hablar con las autoridades pero como no había ningún funcionario de rango jerárquico ni miembro del Ejecutivo, lo derivaron al jefe de Prensa.
– ¿Y?
– El visitante se fue con una calentura de novela porque no le dieron ninguna información concreta. Lo único que le adelantaron fue que el programa de actos se extendería del 29 al 31 de marzo y que lo más importante era el partido con Bolivia, por las eliminatorias…
– ¡Chocolate por la noticia!
– El señor no lo podía creer. Preguntaba sobre los actos previstos, ceremonias oficiales, días, lugares, horarios, y nadie le supo responder, incluido el Jefe de Prensa. Cuando se retiraba de la Asociación, más desorientado que Tarzán en Punta del Este, comentó: «si el Jefe de Prensa, que es la persona que debería estar más informada que nadie de los actos, no sabe nada, es fácil imaginarse que los festejos de los 100 años de la Asociación van a ser un fiasco». Dejó atrás el último descanso de la escalera y enderezó sus pasos hacia Guayabo y Vázquez, desconcertado.
– Cuesta creer que el Ejecutivo no se haya preocupado por festejar los 100 años de la AUF con bombos y platillos, como la historia de la institución lo merece.
– Usted debe recordar que hace más de seis meses, El Picaflor se adelantó en el almanaque y reclamó a los neutrales la designación de una Comisión del Centenario y que debían imitar la sensacional programación de los actos del Club Nacional de Fútbol… El tiempo avanzó, los días se consumieron vorazmente y el 30 de marzo del 2000 está a una semana y nadie sabe nada de los festejos del Centenario, porque el día que se hizo la conferencia de prensa en la sala Franzini, fue una reunión comercial donde quedó en evidencia que a los organizadores sólo les interesaba currar con la fecha y a nadie le preocupaba la organización en sí de los festejos. Lamentablemente, los neutrales han perdido una oportunidad excepcional para poner en la gran marquesina del fútbol mundial el nombre del fútbol uruguayo y habrá que esperar, 100 años más, para que la Asociación Uruguaya de Fútbol, dos veces campeona olímpica y dos veces campeona del mundo, tenga una fiesta como los protagonistas de aquellas epopeyas se merecen. Decir que todas las energías del centenario se vuelcan en el partido del 29 contra Bolivia, es una cachetada a la propia historia de la Asociación.
– Y la mejor manera, para justificar la desidia de nuestros dirigentes por tan magna celebración.
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