Son momentos
por Enrique Yanuzzi
El fútbol está lleno de frases hechas. Algunas buenas, otras no tienen sentido y también están las que tienen fundamentos, que las hacen de peso. Ese es el caso de la frase conocida: «El fútbol son momentos». No sé quién la inventó, pero dio en el clavo. Es imposible que un jugador, que un técnico o un equipo siempre estén diez puntos. Esto menos se puede dar en un fútbol pobre y con una enorme sangría como el nuestro. Por eso muchas veces un equipo parece imparable y al poco tiempo se transforma en discretísimo.
Este es el caso de Peñarol. En el final del 99 mataba y en el arranque del 2000 le cuesta una barbaridad cada partido.
Por supuesto que muchas cosas han pasado. Lesiones, suspensiones, bajones y todo lo que hace a una larga actividad.
Lo primero que quiero señalar se refiere al entrenador de Peñarol, el señor Julio Ribas.
Un entrenador se gana el respeto luego de largas campañas, no alcanza con un torneo, ni siquiera con una seguidilla de partidos ganados. No señor. Por eso el caso de Ribas es especial. Hace ya varios años que tiene buenas campañas.
Primero en Sud América, contra todos, llegando a las semifinales de la Copa Conmebol, ganando invicto el torneo de la «B», llegando a la Liguilla de la «A». Después Bella Vista, campeón por muerte de la «B», campeón de la Liguilla del 98, venciendo en histórica final al mismísimo Peñarol. Luego justamente en los carboneros recupera la corona, revirtiendo una campaña mala de medio año, con una segunda vuelta sensacional en donde se consagró como Campeón Uruguayo.
Por lo tanto, como dice mi muy buen amigo Carlos Penino, «despacito por las piedras».
Ribas tiene crédito
Por todo lo expuesto, Julio Ribas tiene crédito. Yo no puedo creer que ahora se ponga en duda lo que hizo en estos últimos años. Soy de los pocos que estuvo de acuerdo con el planteamiento táctico que hizo el carbonero frente a Boca. No podía hacer otra cosa. El fútbol es para los inteligentes.
Cada partido tiene su táctica y cada entrenador lo planta al equipo como lo va «sintiendo» en la semana. Ribas es el primero en darse cuenta que el equipo no camina. Sabe que en el Clausura del 99 sólo le marcaron ocho goles, hoy con los mismos jugadores, ya lleva en pocos partidos once goles en contra.
Conociendo a Rivas, estoy plenamente seguro que finalmente con mucho trabajo podrá dar vuelta la página de este mal funcionamiento defensivo. Esto se arregla en Los Aromos, con la diaria.
Por supuesto que puedo tener discrepancia con la formación del equipo, puedo pensar que Carreño está para dar una mano, que Giocamazzi es titular, todo dentro de la órbita de la opinión.
Pero también con relación a los entrenadores deportivos es prudente esperar a los que tienen antecedentes y creo que justamente a Ribas en ese sentido le sobran.
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