El libro del Picaflor

Picaflor, ¿qué novedades surgieron en las últimas horas del ya famoso incentivo a los jugadores de Defensor Sporting?

–El horno no está para bollos. Están buscando un chivo expiatorio por todos lados y todos los dardos apuntan al golero Fernando Baleato.

–¿Es verdad que está loco?

–Nooo, eso es lo que algunos dirigentes de Defensor Sporting quieren hacer creer para intentar tapar el sol con las manos. Basta leer y/o escuchar con atención el reportaje que le hizo Julio Ríos al golero, para constatar que está más clarito que Fido Dido de la cabeza y que opinó en forma coherente. No dijo pavadas; habló con mucha serenidad y tranquilidad espiritual porque se ve que no quería cargar con semejante carga emocional por el resto de sus días.

–Varios jugadores desmintieron el hecho.

–Es cierto, varios jugadores desmintieron el hecho, entre ellos Pablo Hernández. Lo que sí le puede asegurar el plumífero es que el 90% de los futbolistas estaba al tanto de todo. Un informante violeta le comentó al plumífero: «Sí es difícil mantener un secreto entre tres personas, mucho más lo es entre 22 personas».

–¿El Consejo Ejecutivo no denunció el hecho para que lo investigue el Tribunal de Penas?

–Por ahora no. Un delegado de un club importante le comentó al Troquílido que si el juez Pablo Eguren libra por cualquier motivo un oficio a la AUF, los dirigentes no van a poder hacerse los tontos y van a quedar obligados a denunciar el hecho al Tribunal de Penas para que investigue el tema.

–¿Alguna otra repercusión?

–En la AUF, nadie habló nada. Lo que pasa es que las balas pican cerca, ha tomado cartas en el asunto la Justicia y con ella, saben que no se juega. Además, había clima de chocolate también a nivel del funcionariado, porque los cheques de los sueldos de octubre fueron entregados, ex profeso, a las 17.30 cuando el banco estaba cerrado.

A los funcionarios les están aplicando el código, ¿no?

–El panorama se complicó porque el Consejo Ejecutivo resolvió denunciar el convenio salarial ante el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social porque, de hecho, cayeron todos los acuerdos previos y beneficios que tenían reconocidos. Ahora, imperará la ley de la selva. El Ejecutivo gastó cientos de miles de dólares en una farsa –como lo fue el proyecto Passarella– y ahora los que pagan las consecuencias son los funcionarios. Los neutrales quieren responsabilizar la espantosa administración en los sueldos altos de los funcionarios. Una injusticia grande como el Estadio Centenario.

–Usted siempre está del lado de los funcionarios, ¿por qué?

–Porque desde que existe el trabajo y el trabajador, el hilo se rompe por la parte más fina. Tan sencillo como eso. El día que usted tenga un resbalón en su laburo, quizás ahí, comience a comprender mejor al plumífero. *

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