El verdugo del Clausura
Además de su condición goleadora, demostrada en importantes equipos de distintos países, entre los cuáles pueden citarse a Gremio de Porto Alegre, San Lorenzo de Almagro y Deportivo La Coruña, el delantero minuano nunca ocultó su afición por el equipo del Parque Central, y también manifestó su deseo de algún día jugar en Nacional, vistiendo los colores rojo, azul y blanco, curiosamente los mismos de su amada selección de Lavalleja.
Haciendo un importante esfuerzo económico, la Directiva tricolor logró el concurso de Abreu para la segunda mitad del año, consiguiendo que el futbolista accediera venir a jugar en el club, resignando el aspecto económico, para venir a jugar en el equipo de sus amores.
El goleador de las sierras de Minas, comentó en su momento: «de plata que ni me hablen, yo a Nacional vengo a jugar gratis»; ayer, tras el partido, cuando lo consultaron acerca del tema, se limitó a contestar que «muchas veces no importa el aspecto económico, cuando uno pone otras cosas en la balanza. En este clásico teníamos el compromiso de dejar contentos a todos los hinchas que tanto nos han apoyado, y poder cumplir con eso no hay dinero que lo pague».
El goleador tricolor en esta segunda parte del año, ayer logró su segunda conquista ante el rival de todas las horas en dos encuentros disputados, ambos mediante remates desde el punto del penal, y entre medios de risas, celebró su gol clásico «por más que a algunos de penal no les guste», pero reconociendo la importancia que el mismo tuvo en el desarrollo del compromiso, dando tranquilidad al equipo al ponerse en ganancia, cuando además el empate le alcanzaba para llegar al título.
Abreu reconoció que decidió cambiar el modo de ejecutar el tiro desde los doce pasos, con respecto al último que remató, porque «Berbia es un arquero que estudia mucho a los ejecutantes de penales, entonces decidí no tirarlo igual que como lo hice ante Defensor; tenía que asegurarlo, así que preferí rematarlo contra el palo izquierdo del golero, y ese gol nos dio la tranquilidad para manejar el partido de otra manera».
Extrovertido por naturaleza, siempre dispuesto a un chiste o a inventar alguna de sus «locuras», como festejar poniéndose una careta con forma de pájaro, el encargado de abrir el tanteador se mostró feliz por «ganar el clásico, el título, y ahora tener la chance de ir por el título del Uruguayo. Aparte ser campeón y goleador a la vez jugando acá… nada más se puede pedir para un hincha de Nacional».
«Ahora me voy para Minas tranquilo, porque esta es media vuelta nada más, falta la otra todavía, que es cuando vamos a festejar si se nos da el resultado. Me voy a disfrutar con la familia», finalizó el nuevo ídolo de la hinchada tricolor.*
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