El pueblo tricolor a las calles
Medio país se volcó ayer a las calles tras la obtención por parte de Nacional del Torneo Clausura que le permite jugar las finales del Campeonato Uruguayo de fútbol 2001 ante Danubio. El clásico y la victoria frente a Peñarol por 2-0 dejó un sabor muy especial porque el tradicional adversario quedó eliminado de la lucha por el título, que no gana desde 1999. La escuadra tricolor buscará repetir lo conseguido el año pasado y para eso su hinchada será fundamental en las finales frente a los franjeados. Después de que el árbitro Martín Vázquez pitó el final del cotejo, el público albo que asistió al Estadio Centenario sacó los pañuelos blancos para fesjetar esta consagración del equipo que dirige Hugo Eduardo De León. El pueblo tricolor se volcó a las calles para festejar y lógicamente la principal avenida de la ciudad de Montevideo, 18 de Julio, fue testigo de la alegría de los parciales de Nacional. Los hinchas que estuvieron en el Estadio Centenario invadieron el túnel de la Avenida 8 de Octubre rumbo a 18 de Julio. Un río de gente rumbo al centro de la ciudad acompañado de cánticos, banderas y paraguas con los colores de la institución del Parque Central invadió Montevideo. A estos festejos se le agrega un fuerte dispositivo de seguridad que hubo en el centro montevideano y también en los alrededores del Estadio Centenario. Comercios cercanos al estadio como el popular bar Pecos Bill de Garibaldi y 8 de Octubre tuvieron custodia policial, porque en ateriores partidos clásicos ese popular lugar fue objeto de destrozos. Una jornada de festejo sin límites vivió ayer el hincha de Nacional que ahora tiene la ilusión de agrandar la alegría si le gana las finales del Campeonato Uruguayo al equipo de Ariel Krasouski.
Hinchas festejaron frente a la sede de Nacional
La sede de Nacional de la calle 8 de Octubre recibió la visita de los eufóricos parciales tricolores. Inmediatamente cuando terminó el encuentro clásico del fútbol oriental, los parciales se volcaron hasta la sede alba para festejar a lo grande y dar rienda suelta a la inmensa alegría de sus corazones. La sede también fue custodiada fuertemente por personal de la policía que se paró en la puerta del local de Nacional, como ocurre en todos los clásicos, debido a los antecedentes que tiene de vidrios rotos por parte de hinchas de Peñarol. Después del festejo de los parciales enfrente de la sede, los hinchas se trasladaron a nuestra principal avenida en automóviles, motos, bicicletas o simplemente a pie. *
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