LA TARDE DE LOS CARTELES...

Protestas por impuesto y por ceses en la salud; hincha tricolor "despidió" a Pablo Bengoechea

El clásico del fútbol uruguayo sigue siendo una fiesta popular y una vez más quedó demostrado ayer, porque pese a la lluvia que cayó desde muy temprano, igualmente el estadio se vio rebozante, aunque en esta oportunidad hubo varios «invitados»: los paraguas.

Y referente a los paraguas, hay que hacer notar que esta vez hubo hasta vendedores en este rubro. Sólo lo observamos un rato, pero el hombre en ese ratito colocó varios, la gran mayoría a hinchas tricolores ya que éstos eran obviamente con los colores de Peñarol o Nacional.

Los revendedores –como siempre– estuvieron a la orden del día, como no podía ser de otra forma y extrañamente, no sólo ofrecían entradas cerca de las boleterías sino que incluso había algunos en Centenario y Avenida Italia, justo donde comenzaba la zona de exclusión. Esta vez hicieron buen negocio según parece, porque nadie tenia un «mazo» de entradas para colocar.

En cambio lo que sí había y en gran cantidad eran los efectivos encargados de la seguridad del espectáculo, que estuvieron desplegados no sólo en el estadio sino afuera e incluso en zonas aledañas. Al terminar el partido un número importante de efectivos se desplazó hacia bares, sedes y avenidas de salida del parque Batlle para evitar problemas.

Hubo una denuncia que se conoció a nivel de palco, acerca de que el popular Baltazar tenía en su poder algunas entradas de periodistas, que estaba regalando afuera del estadio. Eso motivó algún comentario de algunos colegas, que de todas formas no encontraron respuestas aunque el tema quedó picando.

Y ya que estamos en la zona de palco no se puede dejar pasar –una vez más y van…– el tema del ingreso de gente que no tiene nada que ver a la zona donde están ubicados los periodistas, lo que impide que se pueda trabajar cómodamente.

Ahí llegamos a ver a gente no sólo gritando los goles, con camisetas, sino que incluso a alguno que hasta tiró papelitos con la salida de los equipos… ¿será que las academias de formación de periodistas trabajan a full ? Señores, ¡vamos a poner coto a toda esto!

El habitual y repetitivo grito de ¡se pinta! esta vez estuvo bien identificado porque a diferencia de los partidos de Uruguay, esta vez se podía elegir obviamente por los colores de sus amores a cambio de algunas moneditas.

Estas jornadas de convocatoria de mucho público son aptas para reivindicaciones sociales o salariales. Y esta jornada no fue la excepción porque en la Tribuna Olímpica, en el anillo superior, había un gran cartel blanco en letras azules, que rezaba: «No más despidos en el Hospital Italiano».

Pero hubo otro cartel en la Colombes, donde estaba la hinchada tricolor, que llamó la atención. El mismo, blanco y en letras rojas, decía «Chau Bengoechea h…». Seguramente un muy fanático tricolor, que habrá sufrido tantos clásicos en contra, encontró así la mejor forma de vengarse del capitán aurinegro, símbolo del Peñarol ganador del quinquenio.

Ambos equipos cumplieron a rajatabla con la disposición de la Mutual de Jugadores, de mostrar las camisetas blancas en protesta contra el famoso impuesto del 10%, a las transferencias que está siendo tratado a nivel del Senado.

Incluso los aurinegros ingresaron con un largo cartel blanco en letras azules que decía precisamente: «No al impuesto – MUFP». después se colocaron las camisetas y posaron para los fotógrafos con ellas.

Antes del partido los equipos debieron cambiar de cancha y en el cruce hubo varios que se saludaron aunque otros pasaron al lado de sus colegas como si nada. El último saludo fue de los goleros, Berbia y Munúa, que se estrecharon en un gran abrazo. Es que ambos son jugadores de selección y comparten mucho tiempo juntos fuera de sus equipos.

Hay momentos del partido en los que la gente se va apagando y deja de alentar. Por eso fue que a los 38´ del primer tiempo y previo a un tiro libre tricolor, Gustavo Varela levantó los brazos varias veces, en clara señal a su hinchada de que comenzara a alentar, lo que tuvo una respuesta inmediata.

Cuando el «Chengue» Morales convirtió el segundo gol tricolor lo vino a gritar adonde estaban los suplentes aurinegros, lo que motivó algunos intercambios de palabras con insultos incluidos.

Inmediatamente expulsaron al técnico Julio Ribas que estaba como loco , luego de cruzar palabras con Sebastián Abreu, quien le señalaba los goles con los dedos. Luego de varios aspavientos tomó el camino hacia la platea. ¿Habrá sido la última salida del campo como técnico aurinegro? Seguramente será tema para develar en próximos capitulos.

El que estaba bastante nervioso era Carlos Bueno, que incluso antes de ingresar ya había dado muestras de estar exaltado. Por lo tanto, no fue raro que lo expulsaran al meter un patadón. Después quiso largar con alguno aunque fue frenado a tiempo.

Incluso después de terminar el partido, Bueno quiso salir al campo a ajustar cuentas, aunque fue contenido en la boca del túnel por Fabián Césaro. Por suerte todo terminó en calma y los tricolores pudieron festejar sin inconvenientes.

Una de las cosas que la gente tricolor esperaba era la tradicional vuelta olímpica, que reconoce a los campeones. Pero se consideró en tiendas tricolores que aún no se ganó nada y sólo fue un Clausura. La fiesta y rienda suelta será si derrotan a Danubio en las finales.

Los que sí festejaron a raudales fueron los hinchas tricolores, que se quedaron largo rato en las tribunas aún después de que los jugadores se habían retirado a los vestuarios, donde continuó el festejo en forma mas íntima. *

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