El libro del Picaflor
–Picaflor, espero que no baje el nivel y hoy nos entregue un jugoso libro. ¿Puede ser?
–Como dicen los carteles callejeros, estamos trabajando para usted. ¿Está enterado de la psicosis que ha ganado el mundo entero por los presuntos ataques bacteriológicos?
–Picaflor, mire que vivo en un planeta llamado Tierra, leo diarios, escucho radio y miro televisión. ¡Claro que estoy enterado!
–Bueno, en las últimas horas la psicosis también llegó a la Asociación Uruguaya de Fútbol…
–¿Qué pasó?
–Entre las decenas de correspondencias que llegan a la calle Guayabo 1531, todos los días, cayó una que había sido remitida desde Miami, Estados Unidos, que el destinatario se negó a abrir por miedo a que hubiera sido escogido como blanco del grupo de Bin Laden.
–No, no, ¿usted me está cargando?
–Posta, posta. La carta quedó bajo sospecha del destinatario porque venía desde Miami y él nunca había estado en esa ciudad y tampoco había tenido un contacto epistolar con nadie. Ergo, fue presa del pánico mundial y por las dudas se negó a abrir la correspondencia.
–Cuente, cuente, ¿a quién venía dirigida la carta?
–Al técnico de la Selección Nacional, Víctor Púa.
–¿No me diga que querían envenenar al técnico de Uruguay?
–Por favor, no empiece con ironías porque el tema es demasiado serio para agarrarlo para la chacota. Púa había concurrido a la Asociación por otro tema pero allí se encontró con la correspondencia que le habían enviado desde Miami. En un principio, pensó que era una broma pero cuando vio que realmente el sobre estaba dirigido a él y provenía de Estados Unidos, automáticamente, se negó a abrirlo. Dijo que no le interesaba lo que podía venir dentro, que jamás había ido a Miami, por lo que no se justificaba la misiva a su nombre. Como su negativa era firme, parece que el gerente de la AUF hizo de «kamikaze» y se ofreció para abrir el enigmático sobre…
–¿Tenía alguna sustancia sospechosa?
–No, señor…Se trataba de una oferta de una empresa que vende paquetes turísticos a personajes del mundo de las finanzas, empresas, deportes, política. Como ahora Víctor hace tiempo que salió de pobre, también lo ubican en ese circuito selecto de potenciales clientes que pueden disfrutar del turismo internacional. Seguramente, Púa también fue uno de los cientos de destinatarios de propuestas turísticas que fueron denunciadas ante el Ministerio del Interior por estar bajo sospecha de ataques bacteriológicos que la secretaría de Estado que conduce el escribano Guillermo Stirling descartó en las últimas horas.
–Pero el susto se lo llevó igual.
–¡Por supuesto! Aunque es poco factible que los terroristas de Bin Laden puedan buscar, por ahora, blancos en el Uruguay, con la alarma internacional que ha generado la correspondencia con el virus del ántrax cualquiera se pega un julepe si recibe una carta de Miami, donde jamás estuvo el destinatario. Como el final de la historia no tuvo ninguna consecuencia desagradable,
El Picaflor resolvió hacer pública la historia. Después que se conoció el contenido de la carta, Púa aflojó la tensión pero, en un principio, el susto se lo llevó. *
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