EL GRAN PREMIO DE FORMULA 1 DE JAPON NO FUE LA EXCEPCION

Schumacher y una constante: ganar

SUZUKA (ANSA) – El alemán Michael Schumacher conquistó ayer el Gran Premio de Japón, su novena victoria del año, y cerró con récord de victorias y de puntos el campeonato de Fórmula 1 de 2001. Pero sin poder ayudar a su compañero, un decepcionante Rubens Barrichello, en una jornada que confirmó en cambio al colombiano Juan Pablo Montoya (Williams-BMW).

Ferrari había elaborado una estrategia para favorecer a Barrichello, quien necesitaba ganar para obtener el subcampeonato, haciéndolo largar con menos combustible para que hiciera tres pit-stops, contra dos del resto, y se ubicara en el inicio detrás de Schumacher, que luego debía cederle la punta.

Pero fue Montoya quien se instaló en el segundo puesto desde la largada y Barrichello nunca lo pudo superar, a excepción de un recíproco sobrepaso en la segunda vuelta, pese a tener un auto mucho más liviano (hizo su primer reabastecimiento en la vuelta 15, tres giros antes que Schumacher y siete que el piloto colombiano).

Sólo entre las rondas 23 y 28, antes de su segundo pit-stop, Barrichello asedió a Montoya, pero sin dar nunca la impresión de poder superarlo.

Ya en la segunda parte de la carrera, cedió otras posiciones y debió conformarse con un quinto puesto, detrás de David Coulthard, su directo rival y vencedor en la lucha por vicecampeonato, quien fue tercero, y del otro piloto de McLaren, Mika Hakkinen, cuarto.

Anulada por la indisponibilidad del brasileño la posibilidad de ser útil a su equipo, Schumacher se dedicó a lo que mejor sabe: imprimirle un ritmo endiablado a su marcha para obtener de manera demoledora su novena victoria del año y la número 53 en su carrera.

Montoya y una actuación deslumbrante

La de Montoya fue, otra vez, una performance de altísimo nivel, ya que en una pista en la que corría por primera vez y le era virtualmente desconocida sólo fue inferior a Schumacher en las primeras vueltas, cuando el alemán acumuló una ventaja de hasta 12 segundos en la décima ronda, gracias a su menor cantidad de combustible. Su carrera firme y sin errores, su segundo puesto final y su giro más veloz en carrera contrastaron con los errores de Ralf Schumacher, que lo mostraron en total confusión mental (largó mal, cruzó la línea de boxes a la salida de su segundo pit-stop, saltó la chicana) y terminó sexto.

El GP de Japón confirmó una indiscutible realidad: Montoya ya es el piloto número uno en Williams, después de haber estado sistemáticamente delante del alemán, quien pareció víctima de un creciente nerviosismo en las últimas cuatro carreras.

Hakkinen y Alesi dicen adiós a la Fórmula Uno

Hakkinen se despidió de la F-1 decorosamente, pero dejando pasar sorpresivamente en las vueltas finales a su compañero, Coulthard, quien estimó que el finlandés deseó tal vez evitar su presencia en la rueda de prensa final, a la que deben concurrir los tres primeros.

El otro veterano que corría su última carrera, el francés Jean Alesi, tuvo en cambio un desagradable adiós: en la sexta vuelta fue protagonista con su Jordan de un espectacular accidente, por fortuna sin consecuencias, al embestir frontalmente al finlandés Kimi Raikkonen (Sauber), quien había entrado en trompo por la rotura de la suspensión trasera derecha. *

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