COMO ANTES, SE JUGO A CANCHA LLENA EN EL VIERA

Peñarol resignó la punta de la tabla y ahora es perseguidor

Qué distinto que es todo cuando el «grande» sale del Estadio y va a escenarios más pequeños. Los resultados deportivos son distintos, pero también el entorno.

Ayer el Viera parecía de esas canchas que vemos en partidos de Europa, sin el gris del cemento y todos los rincones coloreados con gente, banderas y por encima, el verde impecable de los árboles que pasan los muros mostrando sus copas voluminosas a todos los que están dentro de la cancha. Y parecen el marco de un cuadro que pinta una postal positiva de un fútbol uruguayo, hoy muy devaluado.

Y el partido sin lugar a dudas fue distinto a lo que podía pasar en el Estadio Centenario, pese a que no fue bueno. Pero la motivación de los jugadores, vibrando por la gente allí cerca, hizo que el encuentro fuera drámatico.

Jugado a todo pulmón, sin tregua para que los espectadores disfrutaran.

El resultado fue justo porque se dividieron un tiempo para cada uno y el empate premió lo hecho en la cancha.

El aporte de Adao

La primera parte fue bastante mala. No hubo muchas jugadas de gol y la lucha se dio por la posesión de la pelota lejos de los arcos.

Dentro de este panorama, Peñarol jugó un poco mejor pero no fue una superioridad muy notoria. Un tiro de Cedrés que obligó a una espectacular atajada de Nanni y poco más.

Mientras que los bohemios, en esta parte, tuvieron en los pies de Blanco la jugada más cercana al gol, cuando enfrentó a Berbia mano a mano y ganó el arquero.

Rotundo aparecía como el ordenador en el mediocampo, mientras que Bengoechea no lograba trascender debido a la impecable marca de Eguren y Machado. Quien sí tomó la responsabilidad de la creación y generó algunas jugadas de peligro fue Fabián Canobbio, que cada vez que arrancó en velocidad fue imparable.

Los defensas Scotti y Ramírez, de espectacular actuación, le ganaron siempre a Romero y Adao en los envíos aéreos y los aurinegros no encontraban el camino para llegar al gol. Pero increíblemente, éste llegó a través de una jugada insólita, ya que en un saque lateral la pelota recorrió el área y Adao llegó justo para mandarla al fondo de la red. Fue lo único que aportó Adao en el partido.

La desatención fue un error fundamental en la defensa bohemia, el único que tuvo en el partido, pero lo pagó caro.

Con este gol a favor, Peñarol se fue al descanso tranquilo de que la mitad del camino estaba hecha.

Eguren se «comió la cancha»

El equipo de Carreño, que ayer dirigió desde la tribuna por estar suspendido, me gustó mucho más en la segunda parte. También es cierto que el hecho de convertir el gol del empate apenas comenzó este período fue fundamental.

Cuando aún mucha gente se estaba acomodando para ver el segundo tiempo, Guglielmone remató bajo de volea hacia el área. Darío Rodríguez mirando su arco y a Berbia, intentó parar el balón pero nadie le avisó que Sebastián Eguren, actuando como un delantero pícaro y eficaz, apareció repentinamente punteando la pelota y venciendo al arquero, que atinó a volar pero no llegó.

Esto entusiasmo y tranquilizó al equipo para poder jugar mejor. Se encontró con el balón y lo distribuyó bien, siempre al ras del piso e intentando progresar en el terreno. La defensa se afirmó más aun y fue imposible para los aurinegros poder vencer a Nanni. La única forma de llegar al área fue a través de los centros y pelotazos en largo, pero entre Nanni y la defensa disiparon las jugadas.

A medida que transcurrían los minutos, Peñarol comenzó a ponerse nervioso, ya que el reloj también jugaba en su contra, e intentó apurar el trámite. Wanderers se recostó un poco más en su campo, Carreño quitó a Surraco y le dio ingreso a Gabriel Rodríguez. Perdió las subidas por el lateral, pero ganó en firmeza defensiva por ese sector.

Lo de Peñarol era rápido pero desordenado, la gente alentaba y empujaba a su equipo para lograr la victoria. Sin embargo el sobresaliente trabajo de Sebastián Eguren, que se «comió» la cancha y dejó el alma dentro de ella, fue un impedimento también para que Cedrés y Bengoechea pudieran pensar. Ya que el joven volante los encimó y anticipó constantemente y, como reza el dicho popular, «muerto el perro se acabó la rabia». Ya sobre el final Wanderers entendió que el empate estaba bien y se dedicó a cuidarlo, mientras que Peñarol no pudo y no supo ganar el encuentro.

El no haber ganado lo deja ahora como perseguidor de los tricolores a tan sólo una unidad, pero debió resignar el mote de «puntero» en la tabla de posiciones ante su archienemigo.

Los bohemios festejaron, pues esta unidad lograda les permite seguir soñando con un lugar en la Liguilla Prelibertadores.

Luego el Prado comenzó a encender sus luces y el bullicio se fue apagando, las familias caminaban mirando los últimos restos en la calle del papel picado. El último de los hinchas abrigado por la bandera de Peñarol caminaba por Lucas Obes rumbo a Agraciada, con la cabeza gacha y meditabundo. Fue fiesta en el Prado y los locales quedaron contentos. Por el bien del fútbol, lo que sucedió este domingo pasado, ojalá se repita también en otros barrios de Montevideo. *

WANDERERS 1

Mauricio Nanni (7)

Andrés Scotti (7)

Julio Ramírez (6)

Alejandro Curbelo (6)

Sebastián Eguren (8)

Ronald Ramírez (5)

Fernando Machado (7)

Walter Surraco (6)

Julio De Souza (6)

Walter Gulglielmone (5)

Sergio Blanco (6)

Suplentes: Alejandro Grandi, Darwin Ferreira, Jorge Martínez, Diego Bonilla.

Cambios: 72′ Gabriel Rodríguez (5) por Walter Surraco; 86′ Alejandro Larrea (-) por Walter Guglielmone; 92′ Rodrigo Bengua (-) por Sergio Blanco.

 

PEÑAROL 1

Adrián Berbia (7)

Luciano Barbosa (6)

Joe Bizera (5)

Enrique De Los Santos (6)

Darío Rodríguez (7)

Nicolás Rotundo (7)

Fabián Cannobio (7)

Pablo Bengoechea (5)

Gabriel Cedrés (5)

Adao (5)

Luis Romero (5)

Suplentes: Federico Elduayen, Jorge Casanova, Robert Lima, Oscar Aguirregaray, Serafín García.

Cambios: 71′ Carlos Bueno (4) por Adao; 78′ Leonel Pilipauskas (-) por Enrique De Los Santos.

 

Goles: 32′ Adao (P); 46′ Sebastián Eguren (W).

Jueces: Jorge Larrionda (6), Fernando Cresci y Jorge Bono.

Tarjetas Amarillas: 21′ Julio De Souza (W); 42′ Enrique De Los Santos (P); 56′ Luciano Barboza (P); 63′ Walter Surraco (W); 80′ Ronald Ramírez (W); 83′ Gabriel Rodríguez (W); 88′ Sebastián Eguren (W); 90′ Nicolas Rotundo (P).

Cancha: Parque Viera.

Entradas vendidas: 5.774.

Recaudación: $ 306.510.

Público: 8.000 espectadores.

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