Más respeto señores

Sucede que muchas veces los seres humanos nos dejamos llevar por el impulso y no dominamos el cerebro. Nos pasa a todos, nadie lo puede discutir, se escapa un reproche, un momento de ira.

Al aliento, el canto, las palmas que suenan que tanto color le brinda a la competencia, al espectáculo, puede ser mal interpretado por cierto sector y las reacciones pueden ser inentendibles.

Anoche se dieron situaciones que alteraron el trámite del partido, llegó en el momento donde Aguada intentaba por sus medios, ponerse a tiro en base a esfuerzos, sacrificio y entrega.

Pero eso confunde a varios, porque está correcto el aliento, el cántico de la hinchada, que brota de los más profundo del alma y que a la vez toca la fibra más íntima de los jugadores.

Está correcto sin faltar respeto, con las chanzas del momento, pero respetando, varios lo olvidaron.

Corearon los fanáticos de Aguada contra de uno de los técnicos que tanto le ha dado al básquetbol uruguayo, que tantos títulos ha festejado esa misma gente que anoche le entonó: Berardi hijo de..; la … que te ….

Entendemos una falta de respeto hacia la persona, a quien hace 24 horas se había constituido en uno de los homenajeados por la propia Federación Uruguaya de Básquetbol. El hincha, ese que vibró en el Cilindro cuando Uruguay estuvo en los más alto de América, se olvidó de ciertos aspectos. La causa: el color de sus amores.

Otro de los grandes jugadores que ha dado este país, hijo del mejor de todos y que lleva su nombre, se dedicó a brindar el triunfo a los hinchas contrarios, que con los sus propios hinchas.

Estoy refiriéndome a Oscar Moglia, quien más allá de su amor por Welcome, se pasó del límite y esperemos que esto no traiga a aparejado una serie de hechos, que por culpa de este señor y muchos más, y ahora me refiero a ambos equipos, provocaron corridas y peligro a familias que tranquilamente intentaron retirarse y volver al Cilindro a la salida.

Porque cuando todo se altera, nadie está a salvo, y los palos de los coraceros anoche volaron teniendo como destino a un revoltoso que interviene en la gresca y luego se da a la fuga.

Eso puede provocar algo que no queremos, que el básquetbol trata de erradicar. Por eso esta prugunta. Quienes fueron con sus hijos, con familias enteras ¿volverán al Cilindro, con la cantidad de revoltosos que andan sueltos?

Son dos hechos que enumeramos de lo que sucedió anoche en el Cilindro, durante y luego de finalizado el partido.

Más respeto señores, aquí no se le va la vida a nadie. Esto es un juego, se gana y se disfruta, se pierde y amarga .

Esta es la ley del deporte y el que no lo entienda así, trate de hacerlo de lo contrario escuchelo por radio o mírelo por TV.

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