¿Qué significa jugar de enlace?
Los uruguayos, la gran mayoría, particularmente los que establecen el formato de cómo jugar, copian y quieren implantar estos remiendos tácticos inaplicables en nuestro medio. Pero, lo que es peor aún, son los que tácitamente lo aceptan, manifestándolo abiertamente y adaptándolo a sus conceptos futbolísticos, como si la historia básica de nuestro fútbol se hubiera establecido con estos aforismos. Que geométricamente marcan figuras tácticas impresentables para desarrollar en un medio como el nuestro.
Para confundir más la jugada, hace un tiempo bastante prolongado, cuando se refieren al tercer atacante le «baten» de enlace, con una simplicidad que le quita la importancia vital a quienes deben desempeñarse en semejante sector del terreno de juego. Donde generar fútbol debe ser una constante y difícil tarea.
Si para entrenar arqueros se estableció la especificidad, donde generalmente se recurre a un idóneo en el puesto, no admitimos que se hable con tal ligereza de quien tiene la responsabilidad de driblear, habilitar a sus delanteros, tirar de media distancia y, por supuesto, también golear. En fin, un jugador de área a área, con carácter, con espítitu solidario. Sobre él recae la multiplicidad de funciones, que muchas veces es natural, pero que en la mayoría de las oportunidades hay que incentivarlas con entrenamientos adecuados, que generalmente le enseñan los que no saben driblear. Los no tienen ni la más remota idea de cómo enseñar una moña, porque las únicas moñas que conocen son las de la fábrica de pastas, mientras que los especialistas en esta tan particular función permanecen en sus casas, sin la posibilidad de trasmitir a estas generaciones una valencia tan nuestra.
Héctor Rodríguez, Venacio Ramos, Ruben Paz, Julio Pérez, Julio César Abadie y tantos cracks con características similares deberían ser los que, mediante su ejemplo, les posibilitarán a los jóvenes futbolistas este gesto deportivo tan necesario para jugar este fútbol con tan pocos espacios, pero sin los maestros que dejen sus enseñanzas es imposible.
Somos un país donde siempre nos crearon la necesidad de un líder. En política puede ser, pero en fútbol los líderes nos dejan un vacío tremendo. Cuando les toca perder, generalmente los olvidan. Insistimos, debemos insertar en nuestro deporte a los que verdaderamente sepan hacer docencia y no dependan de un resultado.
Tampoco acepto el concepto de que fue un fenómeno, pero no sirve para DT.
Todos los futbolistas, sin excepción, deben ser, según sus particulares condiciones específicas, quienes trasmitan sus propias experiencias. Mientras no respetemos este orden, seguiremos dependiendo de paracaidistas eventuales, con los resultados conocidos.
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