Nos quedan 180 minutos
En nuestra idiosincrasia estamos tan acostumbrados a sufrir en todos los órdenes de la vida, socioeconómico, político y por supuesto deportivo, que en realidad no nos tiene que llamar la atención que en estas clasificatorias, hasta el final no sepamos si tenemos los boletos para ir a Corea y Japón. La realidad marca que este proceso, desde el comienzo estuvo lleno de problemas. En la era de Passarella con la cantidad de jugadores citados, con los malos resultados, hasta la llegada de Víctor Púa.
Siempre hemos apoyado los trabajos de Púa y así seguiremos porque creemos que tiene la personalidad para este proceso. Sí pensamos, que hay jugadores que sin dudas no dan lo que se espera o al menos la referencia que hay de cuanto a lo que ganan de sueldos.
El domingo, luego de culminado el partido, por ejemplo se escuchaba que Recoba en el segundo tiempo no jugó lo que se esperaba y que estaba cansado. Algo inadmisible, un joven que lo único que tiene que hacer en su vida es deporte, y encima gana mucho dinero por ello, que en cuarenta y cinco minutos se canse es increíble.
Por el contrario, algunos como por ejemplo Pablo García, corre por él y por todos los demás, y recién ahora tiene equipo para jugar. Los ejemplos son varios, la realidad marca que somos inconstantes, que increíblemente jugamos mejor afuera que en casa. Ojalá sigamos así, para llegar a Quito siendo punto y terminemos siendo banca. Esperemos con optimismo que en los ciento ochenta minutos que quedan, tengamos los puntos necesarios, al menos para obtener el quinto puesto. Sí me preocupa jugar con Australia, el año pasado estuvimos presentes en Sydney en los Juego Olímpicos y los australianos cuando nos veían con la acreditación que decía Uruguay, sin saber mucho de fútbol porque el deporte número uno de es el rugby, luego el básquet, luego la natación y recién gracias a la gran cantidad de latinos que viven allí, es el fútbol, nos decían que éramos el país que jugaría con ellos para ver quien concurriría al Mundial. Un año antes, realmente para la anécdota.
El técnico australiano que estuvo en Montevideo para ver el partido frente a los colombianos también luego de lo que vio no se fue muy preocupado.
En definitiva, la esperanza es lo único que se pierde, la realidad es que el equipo se juega todo, no sólo el futuro deportivo, sino también las esperanzas de todo un pueblo, que de las pocas cosas a las que puede gozar sin tener que pagar grandes fortunas es el fútbol. Pasión de todos nosotros, alegrías y tristezas de todo un pueblo futbolero, ojalá que podamos llegar al sueño de estar en el próximo Mundial. *
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