El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿qué me dice del golazo que el doctor Navascués le metió a Peñarol?
–¡Impresionante! Pero mire que no fue una victoria fácil, el hombre peleó y buscó ese gol en forma perseverante y silenciosa.
–Qué regalo de cumpleaños le hicieron los delegados de Peñarol al contador Damiani, ¿eh?
—Impresentable. Fue una derrota que se veía venir hace más de 15 días. Una vez más le quisieron vender el Obelisco al presidente aurinegro y quedaron pegados…
–Domínguez, ayer, en la audición partidaria, dijo que otra vez la mafia había ganado en la AUF.
—Cállese. Esa acusación de José Carlos Domínguez le puede traer dolor de cabeza por varios motivos. Primero, fue una acusación al boleo, no dio nombre, no identificó a los presuntos mafiosos que perjudicaron a su club y dejó bajo sospecha a gente intachable, como son los miembros del Tribunal de Conciliación. Fíjese usted que el presidente del Tribunal es un funcionario de alto rango en la Suprema Corte de Justicia… Acusar que la «mafia» volvió a ganar en la AUF es de una gravedad tal que no puede quedar en el olvido. Domínguez dijo que como el programa se llama «Peñarol Verdad», él iba a decir toda la verdad y no se iba a esconder nada.
–El propio Ejecutivo que tiene como vicepresidente al hijo del presidente de Peñarol debería exigirle una aclaración pública y que demuestre en qué instancia del fallo actuó la mafia de la Asociación.
—Mire, ese sería el procedimiento correcto, que le daría un mensaje claro a la afición deportiva y a la opinión pública, pero tampoco se ilusione. Hace meses que Daniel Bello acusó a Figueredo de haber vendido árbitros uruguayos por 120 mil dólares, en 1985, y no ha pasado nada. El Picaflor ya está curado de espanto y no espera grandes sorpresas en la materia. ¿Usted qué hubiera hecho si lo acusan como le hizo Bello a Figueredo?
–Antes de las 48 horas, le presento un juicio penal por difamación e injurias.
–Bueno, usted es un hombre sensible, preocupado en salvaguardar su honor…Hay personas que prefieren taparse los ojos y los oídos y esperar que el paso del tiempo borre las huellas de tan grave acusación.
–Volviendo al comienzo, en la directiva de Nacional deberían analizar hacerle un monumento al doctor Navascués para colocarlo en el hall de la sede social.
—La verdad que se anotó un gol de antología. Muy pocos saben —El Picaflor es uno de ellos– cómo el doctor Navascués se preocupó por seguir el caso de cerca. El lunes de noche, apareció en la AUF junto a Daniel Barreiro. Esperaron que el doctor Juan Bocage (miembro del Tribunal) entregara el sobre con el fallo, hablaron con él, con los neutrales y se retiraron de la Asociación con una cara de preocupación que daba pena. ¡Como si no supieran el contenido del fallo! Ayer, a las 11 y 30, Navascués volvió a hacerse presente en la AUF y hasta que la Mesa Ejecutiva promulgó el mismo, a las 14:00, no se retiró. Parecía un perro sabueso. Claro, interiormente, debe de haber festejado la histórica victoria política contra el tradicional rival, con goce y satisfacción.
–Pensar que hubo gente de Peñarol que pretendió ridiculizar la interpretación que Navascués había hecho del Estatuto del Jugador. ¿Qué van a decir ahora?
—Y no les queda otra que preparar el pote de vaselina y esperar que les llegue el turno. *
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