Una lección de cómo se debe arbitrar
ANDRES COTTINI
El italiano Pierluigi Collina fue el encargado en la tarde de ayer de hacer respetar el reglamento durante los noventa minutos de juego. El árbitro, de buena actuación, no incidió en el normal desarrollo del partido, siendo muy atlético en la cancha y demostrando un gran personalidad. Tuvo «cancha», habló y castigó con tarjetas cuando lo tuvo que hacer. Quizá lo más polémico de su desempeño fue la no expulsión de Magallanes, cuando le «perdonó la vida» sobre el final del primer tiempo.
El antes del encuentro
La terna arbitral que conformaron Collina, Puglisi y Stevanato arribó al Estadio Centenario a las 14 horas, con suficiente tiempo para realizar todas las labores previas que llevan a cabo los árbitros en los vestuarios y para hacer un buen calentamiento previo. Los mismos realizaron dicha actividad dentro del campo de juego, costumbre que es muy común en Europa. Collina y sus asistentes estuvieron 20 minutos en el césped del «coloso del cemento», para posteriormente volver al vestuario, cambiarse y ajustar los ultimos detalles con el resto la terna. En el túnel y minutos antes de salir junto a las selecciones de Uruguay y Colombia, el italiano se saludó tanto con Recoba como con Montero, teniendo tiempo incluso de gastar alguna broma.
La buena labor en el partido
El hombre nacido en Bologna, a las 16:05 horas habilitó a los jugadores celestes a poner en movimiento al balón, dando de esta forma inicio al cotejo. Collina demostró por qué es uno de los mejores árbitros del mundo, ya que estuvo siempre cerca de la jugada, se hizo respetar sin utilizar el recurso de la prepotencia y conversó con mucha habilidad con los jugadores. El encuentro fue complicado de principio a fin (friccionado y duro) y el bolognés debió demostrar su personalidad a la hora de cobrar. Quizá se le puede decir que no expulsó a Magallanes tras dos faltas que merecieron cartón amarillo, pero esto no desmerece una buena actuación, que no favoreció a ninguno de los dos, ni incidió en el resultado.
El penal que le dio el gol a Uruguay no deja lugar a discusión, ya que Yepes toma claramente a Montero de la camiseta. Un acierto que pocos árbitros suelen tener.
En definitiva una buena actuación, a la que el «pelado» árbitro nos tiene acostumbrados, demostrando su clase y nivel cualquiera sea la situación o el encuentro.
El después y la tranquilidad del deber cumplido
Una vez finalizado el cotejo, el árbitro se saludó con todos los jugadores, quienes en forma amistosa se despidieron del europeo, que fue elogiado en la gran mayoría de los medios de comunicación y alabado por dirigentes de la talla de Dante Iocco y Eugenio Figueredo. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad