El libro del Picaflor

–Picaflor, estoy ansioso por saber qué pasó a nivel de la AUF con los graves incidentes que ocurrieron en Maroñas, al término del partido Danubio   Defensor Sporting.

–¡No meta el dedo en el ventilador!

–¿Por qué?

–El Picaflor ya le adelanta, como siempre, que no va a pasar nada de nada.

–Pero fue bochornoso. El presidente Sobral de Defensor Sporting dijo que los hechos habían sido «manifiestamente graves» como lo establece el Art. 23 del Código de Penas.

–¿Usted también le quiere hacer la competencia al plumífero? No va a pasar nada. El Troquílido está en condiciones de adelantarle que el martes de noche, pocas horas después de los incidentes ocurridos en los aledaños de Jardines de Hipódromo, se concretó el pacto del Entrevero entre los dos clubes.

–¿El pacto del Entrevero? ¿De qué me está hablando?

–El martes de noche, en la prestigiosa parrillada de Pocitos, lugar que frecuenta el presidente de la AUF todas las semanas con su séquito de amigos, se realizó una cena donde participaron el presidente Nodar y el delegado Venanzetti por Danubio y Sobral y Daniel Acevedo por Defensor Sporting. Una vez más, los dirigentes danubianos trasmitieron las disculpas del caso por lo ocurrido, manifestaron su impotencia para controlar a los delincuentes que forman parte de la barra brava –de otro modo no se les puede calificar a los chicos– y los dirigentes violetas aceptaron las excusas.

–¿El Tribunal de Penas de la AUF no va a actuar de oficio y/o la Mesa Ejecutiva no va a denunciar lo que todo el mundo sabe de los graves incidentes?

–No, en la AUF se protege a los violentos. El Tribunal de Penas no tiene potestades para actuar de oficio en hechos de violencia; se lo prohíbe el Manual de Procedimientos. Si no hay una denuncia firmada por un árbitro, una institución o la Mesa Ejecutiva, aunque haya 10 muertos el Tribunal de Penas tiene las manos atadas. Parece un exabrupto pero así están redactados los Reglamentos en la Asociación. Hace diez días, el mismo Tribunal le envió una dura nota al Ejecutivo, denunciando que la Mesa Ejecutiva había encubierto a los chicos de la barra de la Amsterdam de Peñarol en el partido contra Paysandú Bella Vista y se quedó con las ganas de investigar. En este caso, pasó lo mismo.

–Lo que falta es que la AUF haga una campaña en pro de la violencia. ¿ Cómo los dirigentes van a silenciar hechos de violencia donde estuvo en peligro la vida de los parciales de Defensor Sporting?

–Mire, son tan responsables del silencio los miembros de la Mesa Ejecutiva, el Consejo Ejecutivo –señores, esto no es cuestión de competencias sino de combatir la violencia– como los dirigentes de Defensor Sporting y Danubio que no denuncian ante las autoridades competentes de la AUF, semejante atropello a la dignidad humana.

–Otro récord, digno de ingresar al Guinness.

–Nadie hace nada. El Ministerio de Deporte y Juventud, hace meses que tiene un medio proyecto redactado o un proyecto entero pero no ha sido remitido al Parlamento. No hay dudas de que, ante la irresponsabilidad de los dirigentes que gobiernan el fútbol para combatir frontalmente a la violencia, el Ministerio de Deporte y Juventud tendrá que asumir la responsabilidad que le compete y legislar en la materia. El día que haya otra víctima en una cancha de fútbol o fuera de ella por un partido de fútbol, será tarde para lamentarse. Una cosa es la amistad, la caballerosidad en el deporte y otra es actuar con negligencia ante un fenómeno que está perjudicando al fútbol. Es cierto que la violencia está en toda la sociedad, pero el fútbol no hace nada para erradicarla. *

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