SEMANA NEGATIVA PARA LOS TRES EQUIPOS URUGUAYOS

La Copa se mira y cada vez es más difícil tocarla

A BELLA VISTA NO LE ALCANZÓ

Los papales lucharon con todo lo que pudieron, pero lamentablemente no les alcanzó. Atlético Mineiro, sin ser un gran equipo, dominó el trámite en casi todo el encuentro y, si bien sobre los minutos finales Bella Vista abandonó su posición defensiva, descontando y creando alguna situación favorable más, lo cierto es que la imposición de los brasileños fue justiciera. Quedó para la polémica lo que pudo pasar si los de Olivos se soltaban antes pero, como lo apuntamos en la víspera, la preparación de los dirigidos por Sergio Batista no ha sido completa y el núcleo se está adaptando no sólo a la idea de su entrenador sino a las características de cada uno de sus integrantes.

A los auriblancos les queda sólo una y muy difícil opción, que es nada menos que vencer en los dos cotejos que encararán como locales en el Campus de Maldonado, frente a Bolívar y Atlético Mineiro, y traerse también los tres puntos de su visita a Calama para medirse con el Cobreloa. Casi nada.

NACIONAL DEFRAUDÓ EN TODO

Pocas veces hemos visto a los tricolores jugar tan mal como el miércoles. Un equipo desconectado en todas sus líneas, con hombres ausentes mentalmente, sin ideas, dando ventajas defensivas suicidas y careciendo totalmente de variantes cuando dispuso del control de la pelota. Además, fue evidente la sorpresa que el juego del Atlético Paranaense le provocó –no entendemos cómo puede suceder eso siendo que el técnico conoce al dedillo al balompié norteño–, lo que hizo que los visitantes se pusieran 2 a 0 antes de los 20 minutos del primer tiempo. El elenco de Curitiba es un típico exponente del fútbol de su país, rápido, cambiante, que varía el ritmo en pleno ataque, pero además defiende con dos torres en la zaga central que marcaron despiadadamente, sin dar un metro de ventaja al rival. Así, Nacional se vio ahogado, maniatado, y apeló a la peor receta cuando intentó recuperarse de esos golpes iniciales, la del pelotazo a dividir entre el delantero que va desacomodado por el balón y el defensa que lo espera de frente y bien parado. Se dio la lógica y los parquenses se estrellaron toda la noche sin intentar mover la pelota por abajo, tocar para burlar el pressing adversario, en síntesis, sin exhibir recursos que le permitieran cambiar el curso de los acontecimientos. El golazo de Scotti, que determinó el descuento, dio una luz de esperanza, prontamente apagada por un error de Lembo –demostró ser humano y por lo tanto falible–, excelentemente aprovechado por Lucas, que definió la lucha. Creemos que el 3 a 1 le salió barato al conjunto compatriota, porque la superioridad visitante fue absoluta y el paseo que se llevó el tricolor resultó impresionante.

PEÑAROL TAMPOCO TUVO IDEAS

Uno de los clásicos más importantes del fútbol sudamericano significó una gran decepción para las varias decenas de miles de espectadores que concurrieron al estadio, respondiendo siempre como el público uruguayo lo hace al ser convocado con la perspectiva de un buen espectáculo. También, como es habitual, cada vez que esto sucede lo que se le brinda a los aficionados es significativamente pobre. El partido fue aburrido al extremo, sin matices, con marcas, golpes, interrupciones constantes, con Boca intentando conexiones entre sus hombres que fueron fácilmente controladas por los aurinegros, y con éstos empeñados en meter pelotazos absurdos –algo similar a lo de Nacional el miércoles–, los dos tratando de aprovechar alguna equivocación contraria para llegar al gol. Fue desde los primeros minutos un 0 a 0 previsible de acuerdo a la forma en que se pararon en el campo.

A ambos les faltaron figuras trascendentes y lo sintieron. Pandiani es vital actualmente en Peñarol, Bengoechea, aun sin estar en el mejor nivel, aporta su capacidad para las entregas y la ejecución de penas con pelota quieta. Luis Romero puede ser una alternativa de variantes ofensivas, pero lo cierto es que no se pudo contar con ninguno de ellos, por lo que el poderío atacante carbonero se resintió en grado sumo. Los xeneizes hace tiempo que no cuentan por serias lesiones con el goleador Palermo, el equilibrio en la media cancha del colombiano Serna y la capacidad técnica del juvenil Riquelme, el conductor del equipo. Todo eso se notó y el espectáculo fue realmente deprimente.

Entonces, lo del título. Una semana muy mala para los equipos compatriotas. Ya expresamos que Bella Vista la tiene muy complicada, pero ahora también se les puso el viento en contra a los grandes, sobre todo a Peñarol, que deberá ganarle aquí a Universidad Católica, con lo que llegaría a 8 puntos, necesitando sacar alguna unidad más en Santa Cruz de la Sierra y Buenos Aires para tener chance de clasificación a la segunda ronda. Nacional llegará a 9 puntos si derrota, como se presume, a Emelec en el Centenario, y luego tendrá que ir a jugar a Curitiba y Lima. Su chance, teniendo en cuenta la pobreza exhibida por ecuatorianos y peruanos, parece la más favorable de los 3 participantes uruguayos en esta novedosa Libertadores 2000. De todos modos, para los uruguayos parece tener cada vez más vigencia aquel viejo dicho de las hinchadas: «La Copa, la Copa, se mira y no se toca.»

 

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