Hay que avisarle

Llegan noticias

por Enrique Yanuzzi

El fútbol tiene siempre preparadas sorpresas. Eso es ley. Dos por tres, cuando uno menos se lo espera, está la «señora sorpresa» a la vuelta de la esquina. Eso fue lo que pasó el miércoles de noche en el Centenario. Nacional se vio sorprendido por la calidad inesperada del rival, se olvidó que era brasileño y lamentablemente le quiso jugar en toda la cancha.

Es justo decirlo que también a mí me causó sorpresa la actuación redondita del Atlético Paranaense.

Dos zagueros impasables, Leonardo borró en el mano a mano a Gabriel Alvez, Gustavo se mostró preciso a la hora de jugar en la azotea, un volante central a la norteña, Marcos Vinicius, con ese apellido no podía fallar y fue el autor de todo el esquema táctico del equipo. Después dos tercetos por afuera, ida y vuelta. Tanto por derecha como izquierda, creando una clara superioridad sobre el tricolor. Adriano por derecha fue imparable, Kelly por izquierda fue letal y Luca como pivot con mucha movilidad. Sistema sencillo, veloz, con tenencia casi total de la pelota. Eso resultó ser, el hasta el miércoles desconocido Paranaense.

De igual a igual

Nacional quiso jugar en toda la cancha, con el estilo de los equipos de Hugo De León. Como en otras oportunidades, salvo frente a Vasco Da Gama, quedó demostrado que así no se puede. Falta velocidad, esto es fundamental. Falta cambio de ritmo, para mí esto es fatal para los equipos uruguayos que juegan con los brasileños. Por ejemplo Víctor Púa le ha tomado un poco la mano a Brasil. Rara vez pierde, empata o gana. Sucede que Víctor les juega en cuarenta metros. Atención que esto no significa meterse atrás, dentro del área. No señor. Se debe jugar achicando espacios, hacia adelante y también en retroceso.

La otra noche Adriano y Kelly, el ocho y el diez, siempre tuvieron espacio y tiempo para pensar. Nacional fue un equipo «largo» dividido en sectores. Entre cada uno de ellos, los brasileños mandaron y liquidaron el partido.

Cuando señalo en el título que llegan noticias, lo hago porque la primera de ellas es clara. Nacional en el medio local parece un equipo rápido, con mucha velocidad por afuera. Coincida conmigo que frente al Atlético Paranaense parecía lento. Es la realidad. Esa es una diferencia clara entre el fútbol de hoy en el mundo y el nuestro. Atención que no hablo de bolivianos, ecuatorianos, venezolanos, costarricenses. Esoy refiriéndome del fútbol al más alto nivel, que hoy tiene como abanderados a los brasileños.

Una derrota siempre duele, pero también deja conclusiones. La fundamental radica en esperar a los equipos brasileños y tratar de jugar en un ascensor. Si uno propone el partido en toda la cancha, pasan cosas como las que sucedieron el miércoles por la noche en el Centenario.

El propio Nacional tiene el ejemplo del 3 a 0 a Vasco con los tres de Tyson. Esa noche, De León lo mató al equipo carioca jugando de «contra».

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