Nos infiltramos en "La 12"
La presencia de «La 12″ en el Centenario motivó un operativo de seguridad superior al que se desarrolla en cualquier clásico del fútbol uruguayo. Alrededor de 100 efectivos de la llamada fuerza de choque se apostaron en la tribuna Colombes para controlar a la Barra Brava xeneise, integrada por aproximadamente 500 hinchas.
Un doble cordón de 42 policías dividía a los argentinos de los parciales aurinegros ubicados en la Colombes contra la Olímpica.
¿Qué hacen los barrabrava de Boca durante el partido?, ¿cómo lo viven? Para saberlo nos infiltramos en «La 12″ y vivimos el partido como uno de ellos, no sin antes despojarnos de grabadores y lapiceras que denunciaran nuestra peligrosa identidad de periodista. Es que, si se enteran que hay un periodista metido entre ellos, seguro que no les gustará.
Se anunció que vendrían 4000 argentinos pero apenas llegaron 500. Eso sí, los que vinieron son de «la pesada», de la que va a todas partes, contando en esta oportunidad con el apoyo de varios tricolores que pudimos identificar en la Colombes.
La diferencia entre los barrabravas argentinos y los nuestros son muy pocas. Tanto ellos como los nuestros fuman porro y toman merca (cocaína) en la misma tribuna, pasándose «la bolsita» solidariamente. Lo que hacen los argentinos y no lo nuestros es orinar en las graderías. A lo largo de la noche vimos siete tipos regando diferentes sectores de la Colombes, pese a que tenían los baños muy cerca. Hasta una chica se contagió y tras bajarse los pantalones hizo sus necesidades en el rincón superior de la Colombes contra la América, bastante lejos de la visual del resto de los hinchas.
Los «cabecillas» se ubicaron en el segundo anillo y desde allí dirigían los cánticos. Pero también hubo gritos y comentarios hirientes hacia los nuestros: «no van a los Mundiales», «son una provincia», «a La Boca nunca van» fueron los más escuchados.
Alguna piedra desde el sector donde estaban los hinchas de Peñarol que hizo blanco en la cabeza de algún xeneise provocó furia, pero por suerte el cordón policial impidió el encuentro de los hinchas de ambos bandos.
Durante los 90′ todo tranquilo, apenas algún detenido pero nada más. Lo bravo fue la salida. El operativo de seguridad obligó a quedarnos 35′ después de finalizado el partido, por lo que, recién a las 0.05 hs. se abrieron las puertas y pudimos salir junto con «La 12″. Durante esos 35 minutos los argentinos se quejaban porque debían retornar a Buenos Aires, pero lo tomaron con humor pues hicieron varias bromas. También aprovecharon para insultar al Kaiser: «Passarella botón, Passarella botón, son un hijo de etc. etc.». También le dieron al Enzo, y cantaron «Maradoooo» por Diego Armando.
«Ahora apagan las luces y nos matan a palos» anunciaban los más agoreros y, tuvieron razón.
Al salir del estadio, un larguísimo cordón policial custodió a la hinchada desde la puerta de la Colombes hasta la Av. Francisco Vidiella (la del estadio), y al terminarse el cordón policial, un numeroso grupo de hinchas siguió rumbo a Américo Ricaldoni. Iban caminando tranquilos, sin siquiera cantar, hasta que apareció un grupo especial de granaderos cortándoles el paso y comenzando a apalearlos en forma inmediata. Ante la agresión policial los hinchas retrocedieron y allí se produjeron corridas hacia varios sectores. Muchos salieron rumbo al parque, y atrás de ellos fueron los efectivos de la fuerza de choque.
Otros se quedaron en la avenida, cerca de la seccional, siendo éstos los menos castigados. Finalmente las aguas volvieron a su cauce y lentamente los argentinos pudieron llegar hasta sus ómnibus unos, y hasta Tres Cruces otros.
La tarea de la policía fue espectacular hasta las 0.05 hs. Diez puntos por el operativo. Pero lo que hicieron después arruinó todo. No tenían por qué emboscar (LA REPUBLICA incluida) a la Brava Brava de Boca que pacíficamente se retiraba del Centenario.
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