El libro del Picaflor
–Picaflor, ¿cómo estuvo el clima en la Asociación ayer?
–Como el día: nubarrones por todos lados, humedad, nieblas y por momentos lloviznas.
–¡Al fin se armó el Colegio de Arbitros!
–Es cierto pero mire que si se escribe la historia oficial de las negociaciones, más de uno se cae de espalda.
–¿Por qué?
–Porque hubo promesas incumplidas y en algunos casos, hubo gente que se sintió usada y traicionada.
–Usted siempre le está buscando la quinta pata al perro.
–No señor. El Picaflor lo que dice, es la versión que le pasan sus informantes. No le resultó una tarea sencilla; habló con más de veinte personas para armar el rompecabezas hasta conocer intimidades de las negociaciones.
–Cuente, cuente.
–Por ejemplo, en la reunión de la Comisión Directiva de Nacional, el jueves de noche, informaron que el club había tenido que cambiar a Enrique D’Agata por Raúl Giuria, porque «Peñarol había vetado».
–¿Y?
–La versión que tiene el Troquílido, del propio delegado de Peñarol, José Carlos Domínguez, es totalmente contraria. «Peñarol no vetó ningún nombre a Nacional. Cuando el doctor Navascués propuso a D’Agata en la reunión del miércoles, Peñarol lo aprobó. Después, cuando se nos informó que podía ser el señor Giuria, consulté al presidente y también lo avalamos. No es cierto que Peñarol haya vetado a ningún representante de Nacional. Sí es cierto que mantuvimos una posición contraria; defendimos al anterior Colegio de Arbitros –el mejor en muchos años– insistimos con nuestro representante que era el señor Angel Tucci y cuando nos dijeron que no se podían repetir nombres, preferimos dar un paso al costado. Hoy (anoche) apoyamos la plancha de los candidatos propuestos, donde estaba el representante de Nacional», precisó el delegado de Peñarol.
–Con esta versión, plumífero, más de uno va a quedar mal parado con D’Agata.
–No es problema del plumífero. La versión que circuló anoche en los pasillos de la AUF es que a D’Agata, prácticamente lo habían obligado a decir que aceptaba la propuesta de Nacional y este dio el «okey» porque su corazón bolso pudo más que la razón. Dicen que D’Agata volvió a sentirse nuevamente usado porque lo llamaron para ofrecerle el cargo en el Colegio de Arbitros y después que la Directiva escogió al candidato de Della Valle –leáse Raúl Giuria– nadie le trasmitió que había sido nuevamente postergado.
–Esto confirma que la interna de Nacional no pasa por su mejor momento.
–Si le dicen lo contrario, le están mintiendo. Usted juéguese a la versión del plumífero porque el informante que le narró los hechos anoche en la Asociación es una persona sobria, seria, que no es como el tero.
–¿Y cómo es el tero?
–El tero, es un animalito muy astuto, canta en un lado pero tiene el nido en otro lugar. Muy astuto el animalito, ¿no? Algo similar a lo que le ocurrió a D’Agata en Nacional, le pasó a otros candidatos en otros clubes. Los apalabrearon sus dirigentes y cuando los presentaban a Figueredo, éste les bajaba el pulgar. A más de un club le pasó esto. Claro, el caso patético es el de D’Agata porque quedó como el pintor sorprendido, con la mano extendida y sin el pincel.
–Este señor D’Agata, va a tener que ir a una bruja porque lo han postulado para varios cargos y nunca le han tirado un hueso.
–Tiene motivos para sentirse dolido y dicen que entre sus amistades ha dicho que, la próxima vez que un grupo político lo venga a buscar para trabajar ante Nacional, lo primero que va exigir es enfrentarlo a un detector de mentiras, porque hace tiempo que le están haciendo promesas pero nunca le concretan nada.
–D’Agata debe ser amigo suyo porque siempre lo está defendiendo.
–Miente. No es amigo del Troquílido; jamás habló dos palabras personalmente con él, salvo los saludos de cortesía que caracterizan una relación civilizada. Si alguien afirma esto, está faltando a la verdad. Y si no, que se lo pregunten al propio D’Agata. *
Compartí tu opinión con toda la comunidad