Tiene la palabra

 

Sr. Director de Básquet Caliente

Dn. Federico Buysan

Presente.

 

De mi mayor consideración:

Motiva el envío de la presente un suceso que me tocó vivir el domingo próximo pasado en el gimnasio del Club Urupan, en ocasión de un encuentro correspondiente a la categoría «Infantiles» entre el equipo locatario y el Club Tabaré.

Ante la poco feliz labor de uno de los jueces, el Sr. Carlos Mielino (No. 168) cometiendo errores de diverso tipo, haciendo uso de una manifiesta dualidad de criterios, con fallos que provocaban risa, critico su actuación en forma burlona (nobleza obliga a reconocerlo), comparando su parecido físico con el de un integrante de un famoso trío cómico de una serial televisiva, pero sin insultarlo ni agredirlo verbalmente en ningún momento.

Ello, evidentemente, no fue del agrado del Sr. árbitro (como no era de mi agrado su tarea referil), para lo cual no encontró mejor manera de contestarme que procediendo a insultarme en forma procaz y soez, en una actitud realmente incomprensible, demostrando una total falta de ética y de espíritu deportivo. Podrá Ud. imaginar mi estupor (y el de todos los espectadores que se encontraban cerca de mí) ante tamaña falta de respeto por parte de quien no sólo debe tratar de impartir justicia dentro de un rectángulo de juego, sino que también debería tratar de dar un buen ejemplo de conducta y corrección en virtud de la función que intenta desempeñar, máxime si tenemos en cuenta que se trataba de un partido de divisiones formativas.

Es evidente que este Sr. tampoco conoce bien los reglamentos, ¿acaso los desconoce?, porque tengo entendido que si para su opinión mi presencia era molesta, podría haber hablado con los delegados de mesa, solicitando mi retiro del gimnasio. De lo que sí estoy seguro es que no hay reglamento alguno que lo ampare, permitiéndole insultar a un aficionado que no está de acuerdo con su forma de arbitrar. Menos mal que el partido tuvo un trámite normal y fue ampliamente dominado por el Club Urupan, porque no quiero imaginarme qué actitud podría tomar este árbitro en caso de tratarse de un partido de trámite parejo y cargado de presión. Quiero dejar en claro que en ningún momento se le respondió el insulto, porque no era de mi interés generar un incidente y, mucho menos, rebajarme a ese nivel, llegando a comprometer a Urupan, equipo del cual soy hincha. Sin otro particular, me es grato saludarle muy atte.

Aficionado preocupado – C.I. 1.310 228-3

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