Un papelón
ESPECIAL DE NUESTRO ENVIADO
No tengo dudas de que esa es la palabra que define la actuación de Uruguay en el reciente Torneo de las Américas que se disputó en Neuquén. Por lejos fue la peor actuación colectiva que me tocó observar en 10 años de competencias internacionales. He sufrido derrotas amplias, goleadas en contra, pero nunca actuaciones tan adversas, que nos llevaran a sentir vergüenza de ser uruguayos. Hay maneras y maneras de caer derrotado, la de este torneo es la más indigna que uno puede soportar. Sin alma, sin rebeldía, sin sentido colectivo, fue un plantel que se olvidó de que representaba a un país. Los números de Uruguay hablan por sí solos de lo que fue la actuación. Recibimos 98 puntos de promedio en 8 juegos, perdimos 6 de ellos por más de 20 puntos, uno por 40, realmente fue un equipo sin identidad que jamás logró colocar en cancha un equipo que se hiciera respetar. Todos son responsables de desperdiciar una chance inmejorable. Los clubes por competir tan débilmente durante el año previo, el campeón jugó cerca de 30 partidos, los neutrales por rematar pésimamente la preparación de la selección, no les dieron juegos internacionales luego del Sudamericano de Valdivia y el equipo se cayó. El presidente de la FUBB, Germán Paz, debió estar en Neuquén por su ascendencia y su presencia pudo ayudar a levantar el estado anímico del plantel. Todos los presidentes estuvieron acompañando a sus respectivas selecciones. Pero más allá de estas circunstancias que pesaron, a la hora de la verdad los jugadores y el cuerpo técnico fallaron con creces. Somma no pudo con el plantel, antes de empezar el evento ya estaban quebrados, no puso autoridad y el equipo no trabajó de acuerdo a lo que necesitaba en los quince días previos al torneo y tampoco en el evento mismo. Szczygielski, Moltedo, Capalbo, Losada, Castrillón, Navarrete fueron los más bajos en nivel, los cuatro primeros por trayectoria debieron asumir un rol de liderazgo que no ejercieron, nunca debieron permitirse caer tan indecorosamente. Todo esto es duro, muy duro, tanto como tener que ver un Mundial por TV, un torneo al cual pudimos clasificar, más allá de la mala programación anual. Faltó profesionalidad. Es una lástima que estos jugadores se encuentren con este presente, ellos mismos nos regalaron alegrías como las de Montevideo 95 y Maracaibo 97, no nos olvidamos de eso, simplemente contamos lo que vimos y la verdad es que todos los que estuvimos en Neuquén, coincidimos, fue un papelón. Algunos mirarán para el costado, y nada dirán, nosotros siempre de frente. Autocrítica y humildad, es lo que hay que tener para comenzar a crecer. *
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