"Tengo cierta decepción con quien no paga el impuesto a la venta de jugadores"
Columnista Invitada
Soriano 882, primer piso ascensor…
Solo él podía contestarlo. ¿Por qué don? Según él en señal de gracia y respeto. De todas maneras fue motivo de risa, y un gran comienzo para la entrevista que el ministro de Deporte y Juventud, Jaime Mario Trobo, le otorgó a LA REPUBLICA.
Cuando Jaime Trobo fue designado como ministro de Deporte y Juventud se encontró con la respuesta de gente que no había imaginado y se siente sorprendido por lo que considera una muestra de solidaridad fuerte por parte de personas del ámbito deportivo del país y gente de la calle con la que de repente había estado en contacto durante su vida política, asumiendo posiciones de confrontación, gestos de aprobación y de desaprobación. Por otro lado se encontró consigo mismo, en una faceta diferente, con potencialidades que ni él conocía y con un gran desafío: el deporte y la juventud.
«Sólo una ventanilla»
Lo que Trobo se ha propuesto es una política nacional de deporte, una política de Estado que pueda ser continuada y que esté sustentada en sólidas bases conceptuales. Para el ministro, eso no basta con la voluntad que pueda expresar un dirigente o un grupo sobre determinadas cuestiones del desarrollo del deporte, sino que hay muchas otras cosas para tener en cuenta.
«Allí hay una necesidad principal de hacer lo que no se hizo nunca en el deporte uruguayo, un análisis a fondo de sus distintos planes y distintas vías y expresiones. Es una gran dimensión que excede la visión particular del deporte que pueden tener distintos actores del voluntariado deportivo que están ubicados en una parte de la escena y que por tanto tienen una visión particular.
Por eso, a veces, la versatilidad que tiene que tener el ministro, de poder adaptarse a diálogos sobre el mismo tema en niveles diferentes. En el correr del día, el ministro tiene que hablar con el presidente de una federación que está angustiado por la posibilidad de que sus atletas puedan viajar a un determinado evento. Pero a su vez tiene que hacer comprender lo que va a pasar de acá a dos años, porque eso va a ser mucho más importante que lo de mañana. Pues si no se justifica la creación de un ministerio para lograr que los atletas de alto rendimiento tengan una planificación y una preparación acorde a la necesidad para poder rendir, hay una parte en la cual estamos teniendo carencias importantes. Las gestiones son muchas y todas deben hacerse bien. Quizás, las cuestiones que más trabajo llevó han sido las vinculadas a establecer términos de relacionamiento con el sistema deportivo que permitan tener certeza. Por eso el ministerio hizo un acuerdo con el COU para unificar la «ventanilla», porque el deporte uruguayo no es el deporte ni del ministro Trobo, ni del presidente de tal federación o de tal comité; es el deporte del Uruguay y de los uruguayos que lo financian. Aunque sea con pocos recursos, tienen derecho a que ocurra en la dirección adecuada. Por esa razón el propósito que nos ha animado a esa relación, es precisamente pactar y pautar el modelo, los términos y las garantías del relacionamiento para su buen desarrollo».
Uno busca lleno de esperanzas…
«El camino que los sueños prometieron a sus ansias… Sabe que la lucha es cruel y es mucha, pero lucha y se desangra por la fe que lo empecina»… Algo así serviría como introducción de un tema que en nuestro país va a dar que hablar: el decreto que dictó el Poder Ejecutivo, en cuanto al reglamento de la percepción tributaria. Impuesto que afecta a los jugadores de fútbol y a la sensibilidad y honestidad para que sea posible su cumplimiento.
«Tengo cierta decepción con quien no paga el impuesto, porque creo que cuando se estableció el tributo, lo que se reclamó fue la solidaridad de quienes tienen beneficios por la transferencia de un deportista. Beneficios que no somos nosotros quienes debemos evaluar. Simplemente decimos que cuando hay un beneficio económico (que lo hay), haya una contribución económica (que la debe haber), nada más ni nada menos que para dos áreas de interés muy importantes en la vida del país. Una, la lucha contra el sida, quién puede pensar que no merezca tener recursos un programa de esas características, y la otra, la promoción de las actividades deportivas en la niñez y adolescencia, que me parece un destino justo y de un profundo contenido social.
Entonces me da pena asistir a una realidad en la cual quienes se han beneficiado por las transferencias de los derechos de sus propios deportistas, no hayan ido a golpear rápido las puertas de Impositiva para pagar el impuesto. Hay muchas formas de evadir los impuestos, acá en Uruguay y en cualquier parte del mundo, pero hay una fórmula fundamental para la recaudación y es que haya, de parte de quien tiene que pagarlo, honestidad para poder cumplir con esa obligación.
En este caso debe cumplirse, por supuesto que la Impositiva tiene y tendrá en el futuro mecanismos y procedimientos adecuados para controlar el pago del impuesto. Pero a lo que hoy creo que debemos apelar es a la sensibilidad, preguntando por qué, si existe el impuesto y el destino que tiene es tan justo, no se paga.
Yo, en lo que respecta al ministerio y a sus potestades jurídicas, voy a ejercerlas en toda su plenitud para contribuir a que se logre el cumplimiento de esa obligación».
La Divina Comedia
«No, no, no, a mí no me invitaron». Esa fueron las primeras palabras del ministro Jaime Trobo cuando le pregunté si había recibido «una invitación» para pasar por la calle Divina Comedia. Luego, y sin problema, hizo más extensa su respuesta:
«Recibí una llamada de parte del señor Casal, diciéndome que tenía interés en hablar conmigo y le dije que lo recibía en mi despacho con mucho gusto, le di una hora para que viniera y no vino.
Tendré las entrevistas que deba tener con cualquier persona relacionada con el deporte, sea cual sea su posición, y no desprecio ni desmerezco la importancia que Casal tiene en el mundo del fútbol uruguayo, pero tengo que ubicarme en la posición de ministro de Deporte. No es el ministro ni del fútbol ni de la actividad económica del fútbol ni de su comercio. El ministro de deporte debe tener una visión muy amplia, muy desprejuiciada de los temas y analizarlos, además, con mucha responsabilidad. Me parece que a veces la realidad del deporte se tiñe con visiones muy parciales y se crean ídolos o diablos simplemente por razonamientos que no van». *
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