Michael Schumacher, Campeón Mundial
19 de agosto de 2001. Una fecha que quedará guardada en un lugar de privilegio en la memoria de todos los fanáticos ferraristas, porque en esta decimotercera fecha del torneo tocaron el cielo con las manos, en una jornada histórica, en la cual no fue un triunfo más de uno de los bólidos de la «scudería de cavallino rampante» sino que en el Gran Premio de Hungría Michael Schumacher ganó la carrera, se coronó Campeón Mundial en forma por demás anticipada (faltan cuatro fechas para el final del torneo), le dio a su equipo (junto a Rubens Barrichello) un nuevo título mundial de Constructores, pero por si todo esto fuera poco, el piloto alemán llegó a su cuarta corona mundial (segunda consecutiva) e igualó el récord de cincuenta y una victorias de Alain Prost, siendo en forma conjunta con el francés, los únicos que ostentan cuatro títulos mundiales de Fórmula Uno.
Linda manera de festejar su primera década en la Fórmula Uno, si recordamos que el próximo sábado 25 de agosto se cumplen diez años de su debut con un Jordan en el Gran Premio de Bélgica.
Como para no guardarlo entre los mejores recuerdos. Si hasta el propio alemán dejó ver su lado humano, llorando de emoción en el podio y mostrándose entrecortado en la conferencia de prensa, en la cual le fue sumamente difícil poder hilvanar unas cuantas frases.
Schumacher demostró su categoría
La carrera en sí dejó bastante poco material para el comentario.
El resultado de la serie de clasificación hacía prever un absoluto dominio de «Schumy», quien con la obtención de su séptima victoria de la temporada se aseguraba la corona, sin importar el resutlado de sus rivales. Ochocientas milésimas marcaban una diferencia enorme entre Schumacher y David Coulthard, quien se ubicaba en segundo lugar en la grilla de partida, como una cuña entre las dos Ferrari, porque Rubens Barrichello largaba desde la tercera posición, seguido por Ralf Schumacher.
La única incógnita estaba centrada en saber qué podía acontecer entre el escocés de McLaren y el brasileño de Ferrari, porque si «Rubinho» finalizaba en segundo lugar, el título de Constructores se iba para Maranello.
Y en la largada comenzaba a sentenciarse el resultado del gran premio magyar.
Barrichello realizó una muy efectiva maniobra y se quedó con el segundo lugar, superando a Coulthard antes de la primera curva, consolidándose en la posición de escolta.
Ahora sólo restaba saber qué podría pasar con las respectivas detenciones en boxes para los reaprovisionamientos.
Y allí fue empate. En la primera parada los McLaren boys lograron devolver a la pista a Coulthard por delante de Barrichello, por lo que el escocés quedaba en segundo lugar.
Pero en la segunda parada, la maniobra no fue tan efectiva y en la salida de la calle de boxes la Ferrari pasó delante de McLaren que reingresaba al circuito.
Y allí se terminó todo
Y allí se definió el título porque merced a la ubicación de sus dos pilotos, Ferrari lograba sumar los puntos necesarios para quedarse con el cetro en disputa, el tercero en forma consecutiva.
Y allí quedó totalmente sentenciado el resultado de este torneo mundial, que ha tenido en Ferrari y en Schumacher (o en Schumacher y en Ferrari) a los netos dominadores de una temporada que los ha tenido siempre en la cúspide, por más que en algún momento McLaren (por intermedio de Coulthard) intentó oponer resistencia, por más que Williams (a través de Ralf Schumacher) marcó su presencia en el escalón más alto del podio, presentando ya su candidatura para la corona 2002.
Una temporada de quiebre de récords para el alemán
Por supuesto que queda mucho material para comentar con respecto a esta anticipada definición.
Claro que hay mucho para hablar y escribir en referencia a este excepcional momento que viven Michael Schumacher y Ferrari, exitoso como pocos en el rico historial de la categoría.
Es evidente que esta temporada puede ser considerada histórica en referencia a los récords, porque el volante germano ya ha alcanzado a Prost el número de victorias en grandes premios y con seguridad que lo va a batir antes de fin de año, al igual que los récords de «pole position», carreras ganadas y puntos sumados en una misma temporada, todos ellos al alcance de la mano (y del acelerador) de Michael.
Pero por supuesto que de todo esto vamos a tener bastante tiempo para hablar.
Ahora es momento de festejo para los millones de tiffosi que en todos los rincones del mundo han vibrado y festejado con esta nueva conquista que honra la memoria de don Enzo Ferrari, de cuya desaparición física se cumplieron trece años el pasado martes 14. *
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