Las realidades de Danubio y Defensor Sporting

Apenas cuatro fechas del Campeonato Apertura y ya se empiezan a marcar claras diferencias en la tabla. Diferencias que se estirarán considerablemente apenas se llegue a la mitad de la competencia. Aunque parezca aventurado a esta altura de los acontecimientos, ya se perfila con claridad una lucha cabeza a cabeza de los dos grandes, con Bella Vista como tercero en discordia. Danubio y Defensor Sporting, insólitamente, parecen quedar ya fuera de la conversación. Y en estos equipos me quiero detener muy en particular. Son casos diferentes, situaciones diferentes pero pretensiones similares. Los de la Curva reiteran su buen fútbol. Ratifican la calidad de una escuela futbolística pero reiteran un error que el año pasado les obligó a resignar posibilidades. «Los pibes pueden ganar batallas pero muy difícilmente la guerra», dice un viejo refrán. Y lo de Danubio es el ejemplo típico. La falta de jugadores que sepan manejar los tiempos de los partidos dentro del campo de juego. La ausencia de experiencia para asegurar concentración y disminuir el riesgo de errores que se pagan muy caros lo condenó en los dos partidos con los grandes. Por encima de algún error arbitral en el partido con Nacional, la derrota fue tan justificada como inapelable. El tricolor fue más, mantuvo en la cancha la actitud de protagonista aun en inferioridad numérica y ganó bien. Como también fue un justo vencedor Peñarol, aun con menos fútbol y una propuesta diferente. Danubio no puede achacarle más que a sus propios errores los triunfos de los grandes y estas dos derrotas están marcando a fuego su futuro por más que aún quede mucho camino por recorrer.

Lo de Defensor es diferente. Cambió el técnico. Realizó inversiones muy importantes. Trajo jugadores de nombre y reconocida jerarquía, como Tejera, Magallanes, Asteggiano etcétera, pero los resultados obtenidos han sido realmente alarmantes, hasta el punto de que prácticamente hoy ya puede olvidarse del título del Apertura. ¿Qué pasó? Se lo pregunta todo el fútbol. Sin embargo hay explicaciones racionales, como que para ajustar un equipo con muchas figuras nuevas hay un trayecto que debe inexorablemente recorrerse y que, generalmente, tiene piedras muy agudas al principio. De alguna manera Defensor modificó su tradicional estilo de conducción y presionado por una suerte de obligación de salir campeón cambió un técnico de múltiples éxitos con los violetas como Juan Ahutchain. Aclaremos que Manolo Keosseian tiene suficientes y prestigiosos antecedentes como para acceder a la dirección técnica de Defensor, pero debió arrancar de cero intentando armar un nuevo rompecabezas. Las consecuencias están a la vista. Lo que se debe aceptar es que el fútbol tiene estas cosas. Estas realidades que no tienen nada que ver con los proyectos. Los proyectos llevan un proceso de realización y los tiempos con los que arrancó Defensor Sporting fueron muy cortos. A Defensor hay que esperarlo. Lo lógico es que la máquina se pondrá a andar, sólo que para esta competencia que abrió el año difícilmente le alcance.

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