Los buenos momentos, en nuestro fútbol, no son constantes

Peñarol gana con un golazo de Walter Pandiani, Nacional, gana con dos jugadas de alta tecnica de conjunto. En los dos casos son momentos excepcionales pero que no logran ser consecuencias de una intención de buen juego sino todo lo contrario. En el partido del sábado, el primer gol de Marcelo De Souza, la casualidad y la deficiencia defensiva, es la cabal muestra de lo que escribimos. En el gol de Daniel Pereira, se reiteran los mismos conceptos, cuando el mediocampista liverpoolense recepciona la pelota, para posteriormente ponerla en el trampero, primero no encuentra una acción defensiva apropiada, como tampoco la jugada fue de un pase intencionado. Todo es producto de la casualidad. Peñarol no logra soltarse pero consigue el gol apenas comienza el encuentro, lo que debería proporcionarle una mayor fluidez en el juego. Sin embargo le ocurre todo lo contrario, apuesta al trabajo, al esfuerzo y no se inquieta sí no encuentra la pelota. Todo depende del formato táctico, que por supuesto le da más que suficientes resultados. Pablo Bengochea, trabaja recepcionado y distribuyendo los balones y es quien mejor interpreta las básicas necesidades de su equipo. Por su parte, Antonio Pacheco, que en el Clausura pasado, trabajaba, jugaba y mostraba una contundencia absoluta, hoy sólo tiene la intención como aporte para su escuadra. P oco, muy poco para quien es el responzable de la creación en un equipo como el mirasol, que por historia, no puede adoptar el contragolpe sistemáticamente. Esa misma historia, lo obliga y más que obligarlo lo empuja a ser generador de todos los partidos y torneos que participa. El aurinegro deberá ponerle otra fantasía a su juego para pretender el éxito internacional.

Nacional, encuentra en su técnico, al titiritero, que mueve sus piezas con un alto porcentaje de aciertos. El primer tiempo que hizo bostezar a los 25.000 espectadores, lo cambió por un segundo, lleno de emoción, y ganó como sólo ganan los elegidos.

Fabián Coelho, le pone tres o cuatro pelotas limpias a sus delanteros, que con la complicidad de los zagueros de Danubio, encuentran un triunfo arto comprometido.

Fabián Coelho, maneja los tiempos, controla y ocupa los espacios donde sólo los excelentes choferes, en eso lugares congestinados, encuentran las soluciones en su propios beneficios. Un jugador de alta técnica, formidable shoteador de media distancia, quiere siempre a la guinda, permamente abonado e influyente directo de los mejores momentos de su equipo. Un jugador para disfrutarlo y eliminarlo del banco, tanto de selección, como de su Nacional,

Si su entrenador le brinda continuidad en el conjunto titular el tricolor se les viene de un viaje en esta Libertadores..

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