"Ratifiqué que en el fútbol se manejan cosas turbias"
Cuando un futbolista es transferido al exterior se lleva a cuestas un montón de ilusiones, que alimenta diariamente pensando en ser convocado a la Selección o en su defecto trascender para ser transferido a otra institución más importante para hacer la diferencia económica. Al terminar el torneo Clasificatorio Pablo Hernández armó las valijas y se fue nuevamente al fútbol mexicano, donde anteriormente se había destacado en «Tigrillos» primero y posteriormente en el Pachuca.
Su destino era Puebla. Los mexicanos estaban locos de la vida con la incorporación del uruguayo e inmediatamente lo aceptaron.
El equipo azteca se fue de gira por Centroamérica y Hernández era titular en el equipo del técnico Mario Carrillo. Habían pasado 38 días de estadía en tierras mexicanas y el debut por el torneo local ante el Necaxa estaba a tan sólo 48 horas.
Se pinchó el globo
Pero sucedió lo inesperado. Los dirigentes del Puebla le comunicaron a Hernández que no iban a registrarle el contrato en la Federación por lo que no girarían el dinero a Defensor Sporting, ya que habían resuelto –en forma inesperada– no contratarlo.
Las dudas aparecieron como un gran manto negro en las ilusiones del jugador. Se había pinchado el globo.
Carlos Hernández, padre del jugador –quien había llevado adelante las gestiones con el club– no salía de su asombro ante la situación generada y responsabilizó al contratista Pablo Bentancur, otrora representante del jugador, de «pinchar» la transferencia.
En definitiva, el zaguero debió hacer las valijas para volverse a Montevideo con el inconveniente que cuando regresó los violetas habían incorporado a otro zaguero, el brasileño Rachid.
El regreso
El jugador terminó otra jornada de entrenamientos. Cansado pero totalmente tranquilo: «Es que de a poco se me fue la ‘calentura’ y fundamentalmente la amargura por lo que pasó. Pero te diría que esto me sirvió para ratificar que en el fútbol se manejan cosas turbias», ensayó a modo de explicación en diálogo con LA REPUBLICA.
–¿Pero tú ya habías advertido situaciones irregulares en el fútbol?
—Sí y lo había manifestado públicamente cada vez que se me consultó. Eso incluso me generó algún inconveniente pero no me rectifico en lo más mínimo de lo que dije. Es que soy así, digo las cosas como las pienso y listo.
–Pero esto fue diferente, porque trabaron un pase cuando ya estaba casi hecho.
–Lamento por la gente que obra mal en el fútbol. Pero como te decía todo este tipo de cosas me sirven para convencerme de que en el fútbol se maneja de una forma diferente a lo que uno cree o a lo que parece.
–Se te nota cierta bronca al hablar de estas cosas.
–Y puede ser, porque uno confía a veces en las personas y después te llevas desilusiones. Pero creo que eso está liquidado, porque tanto Defensor como nosotros (junto al padre que es su representante) ya iniciamos los reclamos correspondientes al Puebla por intermedio a la AUF. Así que ahora sólo pienso en jugar en Defensor y nada más.
–¿Pero, anímicamente estás pronto para jugar?
–Completamente, porque eso quedó atrás. Obviamente que todo esto te bajonea, porque vas con muchas ilusiones, además estuve casi 40 días entrenando y a pocas horas de jugar me dijeron que no quedaba cuando estaba todo arreglado. Pero ya pasó y lo único que pienso en ponerme la violeta y jugar».
–¿Pero encontraste un sustituto cuando regresaste, porque Defensor contrató a Rachid en tu lugar?
–Si, pero sé que yo soy como cualquier jugador del plantel. Ni más ni menos que nadie así que vengo a ganarme el puesto. Y si el club contrató a alguien en mi lugar ahora trabajaré al máximo para ganarme el puesto nuevamente.
–¿No existen resquemores en ese sentido?
–Por supuesto que no. Además siempre tuve la filosofía de que esto en definitiva es un juego. Acá no hay cosas de vida o muerte como se dice habitualmente. Esto es un juego por el que nos pagan para hacerlo y nada más.
–¿Sentís que Defensor Sporting está para pelear el título?
–Si, creo que desde hace ya muchos años Defensor sale con la consigna de ganar los campeonatos. Ese es el gran objetivo.
Si salís segundo es una mala campaña y eso de alguna manera es un incentivo para el jugador porque siente que está en un club grande. Tenemos plantel para lograr el título aunque reconocemos que hay equipos muy buenos y que los encuentros que nos quedan son todas finales.
Sencillo, concreto y duro a la hora de hacer declaraciones. Pero es la manera de ser del zaguero Pablo Hernández. Un cacique con todas las letras, que espera volver a soltar el indio para intentar con Defensor llevarse el título del Apertura. *
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