El libro del Picaflor
—Picaflor, ¡qué quilombo que se ha armado con el tema de las tarjetas Fieldcard!
–La culpa no la tiene El Picaflor sino Sherlock, que fue el que destapó el tarro. El Troquílido no se viste con plumas ajenas por lo que, en este caso, todo el mérito es de Sherlock. La información que recogió en la víspera el plumífero, de fuentes muy confiables, es que el Tribunal de Cuentas de la República, que se reúne hoy, podría postergar una semana más el estudio del expediente que involucra comercialmente a Antel con la empresa de Paco Casal.
—¿Qué pasó con el otro lío del Museo del Fútbol?
–Muy oportuna su pregunta. El tema va a traer consecuencias judiciales para las tres personas que, según la AUF, engañaron a las autoridades de CAFO y aprovechándose de la confianza de sus funcionarios, sacaron información para explotar comercialmente, en provecho propio.
—Lo que llama la atención es cómo Jorge Batlle les dio tanto apoyo sin investigar los antecedentes de los autores del material.
–Atención. El Picaflor estuvo investigando el tema y le informaron que el Presidente de la República no asistió el pasado viernes a la fiesta del lanzamiento, porque un amigo suyo le advirtió de la mala fe de los autores del libro. «No te tirés a una piscina vacía. Mirá que esta gente actuó en forma desleal con CAFO y si aparecés apoyándolos, podés quedar pegado», le habría dicho el amigo a Jorge Batlle.
—Y ese amigo de Jorge Batlle, cómo conocía los pormenores del caso.
–Por la sencilla razón de que se trata del presidente de CAFO. El doctor Ney Castillo tiene una larga amistad con el Presidente de la República y como está indignado con lo que le hicieron los señores Fabián Schavone, Raúl Odara Hazán, Martín Corbo Sentubery, telefoneó al Edificio Libertad y bloqueó la presencia de Batlle en la fiesta. En la AUF, ayer, le informaron al Troquílido que el tema será remitido a la Sala de Abogados –integrada por prestigiosos abogados– para que definan la estrategia judicial y administrativa para iniciar las acciones contra los tres responsables de la publicación. Por otro lado, le informaron al plumífero que los tres directores del proyecto han manifestado que están muy tranquilos porque dicen que ellos no «robaron» nada al Museo del Fútbol, porque fueron autorizados por CAFO para realizar su tarea y extraer información del mismo.
—Siempre es bueno escuchar a las dos campanas, ¿no?
—¡Por supuesto! De todos modos, si la AUF sostiene que se siente afectada por la explotación de las imágenes e información del Museo del Fútbol y los responsables del trabajo editorial dicen que no violaron ninguna norma legal, nada mejor que se expida la Justicia. Para ello, la AUF pondrá en manos de los mejores abogados el tema para intentar probar el daño que afirma le han hecho e intentará resarcirse económicamente del mismo. Lo que sí está descartado es cualquier intento de transacción. Figueredo le dio el okey al gerente Sureda para que lleve el tema hasta las últimas consecuencias. *
Te recomendamos
el mundial opacado
El caso Omar Abdulkadir Artan: deportación, racismo y escándalo en la antesala del Mundial 2026
Omar Abdulkadir Artan, el mejor árbitro de África, tenía los documentos al día, la VISA aprobada y todo en regla: iba a dirigir un partido del Mundial de Fútbol y Trump le rompió el sueño.
Compartí tu opinión con toda la comunidad