Reflexiones sobre Copa América

Con el cuarto puesto obtenido por nuestro país en Colombia quedaron varias situaciones deportivas y políticas a tener en cuenta para el futuro. En lo deportivo, sin dudas, darnos cuenta de una vez por todas que en muchas ocasiones contamos con jugadores que se destacan en el plano local, en equipos en desarrollo que por sobre todo quieren demostrar sus aptitudes.

Pero como no están representados por el dueño del fútbol uruguayo no son convocados. O en otros casos, jugadores que tienen éxito en el exterior –siendo figuras como Poyet o los Alonso (Diego y Iván)– no son tenidos en cuenta por la misma razón, o el caso de Carlos María Morales, que al final, obligados, le tuvieron que dar una oportunidad. Estos muchachos que nos representaron en la Copa, mostraron que no se necesita ser estrella o seudo estrella para defender a la celeste y cumplir con creces.

Porque es cierto que fuimos para volver rápido y si no es por algún fallo erróneo del árbitro tal vez hubiésemos jugado la final. Estamos seguros que si no se obligara a poner jugadores en la Selección, tendríamos un equipo más unido e inclusive de mejor calidad.

El caso de Chevantón es para tener en cuenta porque le inventaron una lesión para que volviera a Montevideo a hacer su recuperación y a los dos días estaba en Italia jugando sin problemas físicos.

Son muchas las cosas que demuestran que no hay seriedad, y además queda claro que no mandan los neutrales y quien lo hace es la empresa que tiene los derechos de televisión. El público deportivo –que en definitiva es el verdadero dueño de nuestro deporte– se ha dado cuenta que si juegan los que tienen ganado el puesto podemos llegar. ¡Ojalá que Púa pueda trabajar sin injerencias externas porque material hay! *

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