"Jugar en Peñarol sería un sueño que dedicaría a mi abuelo"
El joven Fabián Estoyanoff, que cumplirá 19 años en setiembre próximo, es futbolista del Centro Atlético Fénix, y fue el único del equipo de Capurro que integra la Selección que disputa la Copa América. En el partido frente a México tuvo la oportunidad de debutar en la Selección mayor cuando ingresó algunos minutos.
La actuación del «Pájaro» como lo llaman sus compañeros, fue muy buena e impresionó no sólo a los uruguayos, sino a la prensa internacional. Franco, encarador y muchas veces desfachatado fue observado por Antonio Alzamendi y lo llevó a su primer viaje, cuando concurrió con la Selección Sub 19 de Segunda División para disputar un torneo de la categoría en Irlanda del Norte.
Llegó a Primera División, cuando al regreso, William «Pato» Castro lo hizo debutar frente a Juventud de Las Piedras.
Luego cuando tomó Puppo la conducción del equipo, lo volvió a confirmar, donde tuvo una buena actuación junto a jugadores más experientes como Gabriel Migliónico o Sebastián Taborda, que según él nunca imaginó poder jugar junto a ellos.
Ahora se maneja la posibilidad de que Peñarol adquiera al futbolista, con lo cual siente que cumpliría un sueño de muchas noches de insomnio.
Sin embargo la soltura que tiene en la cancha, aún no la logró para enfrentar a la prensa, pero cuando habla de su familia o su barrio sus ojos se iluminan y se emociona, denotando la humildad y el cariño que tiene por su gente y acusando el prolongado período que no los ve, pues aún no está muy acostumbrado a alejarse por tanto tiempo de sus lugares habituales.
El inicio en Huracán
«De niño comencé a jugar al fútbol en el baby de Huracán de Paso de la Arena, siempre con el mismo técnico, «Cacho» Salazar, que lo aprecio mucho.
Después, cuando estaba en octava, un compañero me dijo de ir a Fénix y nos fuimos a las divisiones juveniles.
En esa época, recuerdo que los sábados jugaba en Fénix y los domingos en Huracán de Paso de la Arena».
Su familia está compuesta por su mamá Célica, su papá Raúl y sus hermanos Javier y Carina. Con cara de niño «pillo» escondido debajo de su gorra de visera, que siempre usa, trató de evitar la mirada cuando sus ojos se empañaron en el recuerdo de su abuelo: «Junto a mis padres, me acompañaba a todos lados desde pequeño, no importaba que tan lejos estuviera la cancha.
Falleció al otro día que llegué de Irlanda y lo extraño mucho. Para mí él está conmigo en todo, tengo un buzo con su cara y cada vez que convierto un gol lo muestro.
Sé que me falta físicamente pero está a mi lado espiritualmente. Si estoy acá es gracias a él y a mi familia. La verdad es que lo extraño ‘a muerte’, va a hacer un año de su fallecimiento y me falta más que nunca».
Bajó la vista y se pasó su mano por los ojos, fue una clara señal para que cambiemos de tema y no aportar a un «bajón» anímico.
La posibilidad de pasar a Peñarol
Debido a la posibilidad de ir a Peñarol, el delantero dijo que «poder jugar en Peñarol sería un sueño que dedicaría a mi abuelo que era hincha a «muerte» de los aurinegros. El pensar en eso me produce muchas cosas, pues uno siempre aspira a que algún día, pueda jugar en un cuadro grande». En los aurinegros, su capitán Pablo Bengoechea es un referente indudable para los jóvenes y adultos, y para Fabián.
«Es un profesor. El «profe» es un hombre con experiencia que sabe pegarle a la pelota, que maneja los tiempos, todo es un jugador completo. No sé, si pudiera jugar junto a él me sentiría emocionado de estar al lado de un jugador tan bueno. Hay muchas cosas que aprender de alguien como él y si algún día se diera la posibilidad, trataría de aprovecharlo al máximo», comentó. Como todos aquellos que desde pequeños descubrieron su pasión por el fútbol, tuvo su ídolo en el cual se vería reflejado. «El jugador que me encanta hasta ahora, aunque no juegue, es el ‘Pato’ Aguilera. Siempre me gustó desde chiquito. Siempre usaba la camiseta número nueve y cuando lo descubrí comencé a usar la once».
El objetivo de futuro es claro
Llegaron las ‘cocacolas’ que pedimos y aprovecha para acomodarse en el enorme sillón artesanal del lobby del hotel realizado en «guagua», una especie de caña de bambú mucho más gruesa y que crece en estas zonas del eje cafetero de Colombia.
Estoyanoff es un joven que quiere su barrio y que intenta no olvidar sus orígenes. «Mis padres siempre me educaron en forma humilde y hablándome mucho. Si en el futuro logro ser alguien en el fútbol uruguayo voy a seguir siendo siempre la misma persona.
Por eso pienso que la familia debe ser lo primero, pues si no están ellos, puede ser que la cabecita se te vuele».
Lo invitamos a soñar suponiendo que en el futuro las cosas le ruedan bien y pueda lograr un pase que le reporte un dinero importante.
«Lo primero que me gustaría hacer sería comprarme un auto, pues la casa es la de mis padres y me siento cómodo allí. Quizás en el futuro sí me compraría una. Además le regalaría a mi padre un auto y a mi madre le pondría una peluquería.
También, justo hoy, hablando de bueyes perdidos, le comenté al ‘Gallego’ Berbia, que me gustaría tener plata y cuando volviéramos, para festejar, haría una gran parrillada en la casa de mi abuelo e invitaría a todos mis amigos que me quieren bien, pero a todos, para que pasemos un momento inolvidable.
Mis amigos son bárbaros, me cuidan, no son de esos que te dicen ‘vení, no te acostés temprano, quedate un ratito más’.
Por el contrario ellos me protegen y me dicen si voy a ser futbolista hay que cuidarse».
Su cara se ilumina y sonríe en forma pícara. Le gusta hablar de sus cosas y se nota que le reconforta.
Los vecinos de su barrio comentarán la buena actuación que tuvo en los pocos minutos frente a México y se pegarán a los televisores el domingo, cuando debute por primera vez como titular en la Selección mayor. «Vivo en Villa Sarandí, es un lugar hermoso y hay buena gente. Uno nunca sabe las vueltas de la vida pero pienso que me gustaría vivir allí para siempre». *
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