DE TEXAS LLEGO A LA AGUADA QUINCY ALEXANDER

El cowboy del Federal

Desconocido para muchos, quizás por las pocas posibilidades que se le otorgarban a su equipo en lo previo, que no asomaba como uno de los firmes candidatos a ser finalista. Pero alguien se encargó de cambiar la historia. Llegó de Texas Quincy Alexander, quien se calzó las botas, mostró la seriedad que caracteriza a un cowboy del lejano oeste y guió a Aguada junto a sus muchachos a la conquista. Su paso por Chile fue una ráfaga, porque en el Federal lo estaban esperando en un saloon: Aguada.

–¿Cuál era tu actividad antes de llegar aquí?

–En 1997 después de terminar la universidad donde además esperaba tener una oportunidad en la NBA. Comencé a jugar en equipos semiprofesionales, CBA, IBA, además de algunos torneos que se organizan en verano donde puede surgir la posibilidad de ser parte luego de la NBA. Jugar allí es muy importante.

–¿Qué estudios cursabas en la universidad?

–Me gradué como trabajador social, especializado en la parte legal que se relaciona con el maltrato y abuso de niños, violencia doméstica que se vive en lugares muy carenciados.

–¿Cómo diste con este pequeño lugar en el mundo?

–Mi antiguo agente habló con el empresario Carlos Roca, estando en Chile donde jugué 18 días en Concepción. A Aguada lo seguí por TV, me gustó y el destino me trajo a Uruguay.

–Más allá de la importancia que se le otorga a un extranjero cuando llega a Uruguay, en este caso Alexander había pasado un poco desapercibido. ¿Lo sabías?

— Sí, sabía que venía como un extraño, que debía comenzar desde muy abajo y trabajar para poder hacerme conocer. Nunca había sentido nombrar el básquetbol uruguayo, si argentino, venezolano o el propio chileno donde estuve.

–¿Qué te imaginaste a tu llegada?

–Estaba enterado que era Sudamérica, pero pensaba que era como ir a Europa. La impresión fue buena, debe ser por lo europeo que es Uruguay.

–A medida que fue pasando el tiempo, ¿te acostumbraste?

–Hacía mucho que no salía de mi casa, tenía que reprogramarme de nuevo. Extraño a mis dos hijos, las costumbres, mis amigos, pero me encanta jugar al básquetbol, es mi carrera y me tengo que adaptar.

–¿Qué te pareció Aguada?

–Me encantó la cancha, todo el entorno del gimnasio, me gustó. La primera impresión de mis compañeros fue grata, son muy amistosos, no tengo problemas en lo absoluto, con el cuerpo técnico me llevo muy bien y también con la gente. Tengo un gran apoyo de todos y por eso hay que jugar duro, tratar de poder ganar y brindarle a todos las mayores satisfacciones.

–¿Sentiste mucho el cambio de ambiente? Porque a muchos extranjeros se los mantiene y aloja en apartamentos.

–Cuando me contrataron sabía que la situación no sería la misma.

El alojamiento que me brindaban era el club, era diferente, no como en otros casos. Pero acepté las condiciones sin problemas, sé que voy a tener mi recompensa

–¿Asumiste el papel que debías, de desequilibrante, como se le exige a todos los extranjeros en nuestro medio?

–Algunos de mis amigos me han dicho que si los equipos gastan en la contratación de un americano, la gente gasta mucho dinero y hace grandes sacrificios. Por esa razón hay que trabajar, mostrarte, porque todo es en base a sacrificio.

–¿Qué te ha perecido el básquetbol uruguayo?

–Me gusta mucho, hay excelentes jugadores y respeto a todos. Es una muy buena competencia y fuerte.

–Aguada quizás no se caracterice por ser uno de los mejores planteles. Pero están a un paso de la final del torneo.

–Me enteré que nos daban en octavo lugar y que la última vez que tuve que jugar para ganar un campeonato, era cuando estaba en la universidad. Por lo cual conozco, sé lo que son las opiniones. Ahora se me brinda otra vez la oportunidad de poder ganar un campeonato, como lo gané cuando estuve en la universidad y voy a tratar de ganar, por mí y por toda la gente de Aguada.

–Con este equipo, que no se caracterizaba por ser uno de los mejores. ¿Pueden llegar al éxito?

–Sí, podemos ganarlo. Somos talentosos, tenemos experiencias. Nada más hay que estar calmados y si jugamos al básquetbol vamos a estar muy bien.

–¿Cómo crees que ha sido tu actuación durante esta temporada?

–Cuando no andaba en un nivel aceptable sabía que podía progresar para darle al equipo todo lo que necesitaba.

–¿Existió la posibilidad de marcharte? En un momento corrió el rumor de que podías dejar Aguada.

–Nunca el club me ha dicho de regresar. Desde que firmamos el contrato, todo está perfecto.

–¿Cómo es el trato con Alberto Espasandín?

–Lo amo, me encanta. Es un buen técnico y deja que nosotros hagamos lo que queramos, pero con responsabilidad.

Nos hace crecer mucho, trabaja duro. Me encanta.

–¿Cuál fue la peor noche durante un partido?

Ante Atenas, un jugador me escupió la cara, me pegó y el juez nada cobró. Continué pero me sentí mal, todo me pasaba y el juez no hizo nada. Me sentí indefenso. Me gusta el partido como debe ser, defensa limpia.

–Si Aguada conquista el Federal ¿Quincy se queda?

–Por supuesto. A mí me gustaría volver y quedarme aunque no alcancemos el título. Merece quedarse. La gente es muy pasional, apoya, pelea con el equipo y generalmente este tipo de cosas no se ve en todos lados. Es reconfortante. Además, personalmente, nunca nadie me ha cantado como lo hace la hinchada de Aguada. Siempre soñás con momentos como esos.

–¿Cómo han sido los partidos hasta el momento con Unión Atlética?

–Intensos, el número 7 (Claudio Pereyra) es muy buen jugador, inteligente, goleador, pero tenemos que estar atentos. Es lo que pienso de Unión Atlética.

–Muchos dicen que te ganaste un lugar muy profundo en el equipo.

–No lo sabía, los americanos que han pasado por Aguada siempre han hablado bien y estoy contento de estar acá.

Quincy Alexander, el extranjero que llegó como un desconocido. Ahora en el Federal todos saben de él, es uno de los más temidos. Es el cowboy de la Aguada.

 

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