El libro del Picaflor

Picaflor; ¿tiene alguna bomba para hoy?

–Una que es digna del Libro Guinness.

¿Qué pasó?

–¿Usted recuerda que hace un tiempo, El Picaflor, relató la historia que le pasó al presidente de Peñarol, contador Damiani, con un robo que le hicieron en su residencia de Punta del Este?

Un robo que no se concretó, según relató el propio Damiani porque los ladrones identificaron su residencia y le dejaron una misiva, pidiéndoles las disculpas del caso por las molestias ocasionadas. ¿No me diga que lo volvieron a robar?

–No, no. Esta vez los amigos de lo ajeno, visitaron a un dirigente de Nacional y como al contador Damiani, le pidieron las disculpas por las molestias ocasionadas.

Cuente, cuente.

–La semana pasada, el doctor Alejandro Balbi Della Valle, se trasladó a Carrasco para mantener una entrevista con una persona. A los diez minutos que arribó a su destino, lo llamó por el celular su tío, el doctor Víctor Della Valle, para darle la mala nueva que le habían robado su 4×4 roja, que cuesta más de U$S 40.000.

¿Le afanaron la camioneta al doctor Balbi?

–No apure caballo flaco en repecho… No terminó de cortar la comunicación con su tío, cuando Balbi estaba en la calle, tratando de encontrar pistas de los asaltantes. Hete aquí, que la camioneta no se la habían alcanzado a llevar pero le habían destrozado un vidrio.

¿Y Della Valle cómo se enteró que le habían robado en Carrasco la camioneta a su sobrino?

–Acá viene lo insólito. Los ladrones –que podían ser hinchas de Nacional y/o viejos clientes del estudio Della Valle & asociados– cuando rompieron el vidrio de la 4X 4, lo primero que afanaron fue la agenda del profesional, en cuya tapa de cuero, tiene el nombre de Alejandro Balbi Della Valle… Como quemados por leche, los ladrones se alejaron del lugar y llamaron al estudio para avisarle al doctor Della Valle que, «por un error de los muchachos, le habían robado la agenda al doctor Balbi, tras romper un vidrio de su camioneta que estaba estacionada en Carrasco».

–¿Usted me está embromando?

–Recontra posta…El señor que habló con Della Valle le pidió disculpas por las molestias ocasionadas y le prometió que el lunes (pasado) iba a llevarle la agenda al doctor Balbi. Respetando los códigos de la calle, el lunes se hizo presente en el estudio Della Valle & asociados, un señor, de unos 54 años, aproximadamente, que solicitó hablar con el doctor Balbi. Luego de ingresar al despacho del joven profesional el visitante abrió el maletín y le devolvió la agenda afanada la semana anterior…

Los ladrones eran muy bolsos o tenían cuentas pendientes con los dos penalistas, ¿no?

–Ni Della Valle ni Balbi, pusieron interés en ese dato. Lo importante es que el señor –con indiscutida ascendencia sobre los ladrones– cumplió con su palabra y no sólo le reintegró la agenda, sino que le pagó el vidrio que le habían roto «los muchachos por un error», que le había costado al doctor Balbi, $ 960…

¡Qué c….!

–No, no, pero aquí no termina la historia. Resulta que Balbi, que le había dicho al señor que el reintegro del vidrio era lo de menos –ya estaba pago– fue intimado casi a aceptar el reintegro del gasto. El hombre metió la mano en un bolsillo, sacó mil pesos y le pagó a Balbi. Cuando el joven abogado iba a devolverle los $40 que correspondía según el costo del vidrio, el señor se levantó, le dio la mano, se disculpó por las molestias ocasionadas y se retiró sin aceptar el vuelto. » Por favor doctor. El cambio queda a cuenta de los trastornos que le ocasionaron los muchachos». ¿Qué me dice?

Que no hay dos interpretaciones del hecho. O los «muchachos» eran fanáticos de Nacional y/o tenían cola de paja y por las dudas, no querían quedar mal con los dos abogados, a cuenta de futuras molestias profesionales. *

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