La duda de Púa con Bizera y un final muy caliente
El partido tuvo de todo. Hubo goles, tarjetas amarillas, expulsiones y alta temperatura por parte de los futbolistas. Varios jugadores expulsados durante el encuentro, y cuando el «Chengue» Richard Morales vio la tarjeta roja, le pegó tremenda piña a un rival mexicano, al mejor estilo Mike Tyson. El final también fue muy caliente entre los futbolistas, y el técnico celeste Víctor Púa tuvo que intervenir para separar a sus dirigidos. Sumado a la temperatura de la ciudad de Pereira, anoche había un «volcán» adentro de la cancha.
Uruguay partió ayer a las 17 horas rumbo a la ciudad de Pereira para disputar su partido correspondiente. A las 18 horas ya se encontraba en el estadio y esperando ansioso el encuentro. Finalizado el mismo volvió rápidamente hacia Armenia donde se encuentra alojado hasta el próximo sábado cuando a las 14.50 horas abordará el avión que lo llevará a Bogotá.
Los colombianos que estuvieron en el estadio de parte de los mexicanos. Como en todo el certamen continental, el público local estuvo a favor de los adversarios del seleccionado celeste. Pero sobre el final del cotejo, el público «cafetero» cambió de equipo y terminó vivando al conjunto compatriota.
Ayer por la mañana, Víctor Púa se encontró con la novedad que le comunicó el doctor Carlos Voituret, sobre que el futbolista Joe Bizera se encontraba afectado de «enterocolitis», por lo cual ponía en cierta duda al entrenador sobre la conformación del equipo. Otra vez un imponderable complicaba la estructura del once celeste. Finalmente, debido a un rápido tratamiento, su mejoría y las ganas puestas por el jugador, estuvo en el campo de juego para enfrentar a los mexicanos.
La selección colombiana partió ayer a las 16 horas de la ciudad de Armenia rumbo a Manizales para concentrarse en el hotel en espera del compromiso de hoy frente a Honduras en la segunda semifinal de la Copa América 2001. Hoy regresa al hotel Star Armenia, donde se encuentra también Uruguay y el próximo sábado parte a las 19.30 horas rumbo a la ciudad de Bogotá para estar el domingo a disputar la final que corresponda.
El Estadio Hernán Dario Villegas se encuentra en una zona bastante apartada de la ciudad de Pereira, y a su lado se encuentra un enorme complejo deportivo lo que forman, en su total, una pequeña Villa Olímpica. Cuenta con gimnasios, un velódromo con tribunas y una gran piscina de competición también con graderías para albergar al público. El estadio de fútbol cuenta con capacidad para unos 40.000 espectadores y es uno de los más lindos del eje cafetero. Ayer recibió a los visitantes, totalmente rebozante y con sus graderías pintadas con atractivos colores muy llamativos, como por lo general es todo aquí en Colombia, donde los colores vivos predominan en las casas, comercios, ómnibus o simplemente para decorar las columnas del alumbrado público.
Otra vez, como en las distintas ciudades en que se disputó la Copa, el dispositivo de seguridad y las zonas de exclusión, donde son totalmente revisados los que ingresan e incluso los pocos vehículos que tienen permitido el paso. Un despliegue con gran cantidad de efectivos fue notorio en las cercanías del estadio.
Tampoco faltó el helicóptero que sobrevoló constantemente la zona. *
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