La paz fue el tema central del desfile inaugural en Armenia
Una pena lo que vivió Armenia en la fiesta de inauguración de la Copa en esta ciudad, ya que parte del gran trabajo que prepararon se vio empañado por una lluvia intensa que comenzó a caer a mitad de la fiesta y se mantuvo durante todo el partido. Cerca de tres mil niños y jóvenes compusieron un lindo desfile inaugural que consistió en distintas bandas musicales juveniles, llamadas aquí las Bandas Marciales de Armenia. Dos horas antes del comienzo del encuentro llenaron la pista de atletismo que bordea la cancha, con música y colores debido a sus uniformes. Ejecutaron cumbias alusivas a su país en gran forma, lo fue reconocido por el público con aplausos. Pero quizás el punto más alto fue cuando ingresaron corriendo niñas uniformadas con distintos colores y formaron grupos para realizar gimnasia aeróbica, pero todo esto bajo lluvia. Luego sobre el final y a voz en cuello las niñas agradecieron y recibieron a los visitantes de América terminando con un pedido, para poder soñar cuando grandes con una Colombia en paz. Fue muy emocionante y la gente aplaudió a rabiar en el momento en que de entre sus ropas palomas iniciaron su vuelo hacia el cielo buscando salir del estadio. Finalmente otro grupo de niñas recorrió la pista con las banderas de los países participantes de la Copa. Por último un grupo reducido de niñas vestidas con los colores de Uruguay y Costa Rica esperaron en la boca del túnel, para realizar un cortejo a la salida de los jugadores hacia el campo.
Esta vez Uruguay fue más diplomático que Costa Rica. Los futbolistas celestes ingresaron al campo con la bandera del departamento de Quindío, del cual Armenia es la capital. Los jugadores de Costa Rica portaron, cada uno, una pequeña bandera de Colombia en su mano.
Los hinchas de Costa Rica eran unos veinte que, totalmente identificados con el color rojo, alentaron a los jugadores. Si bien los uruguayos no formaron un grupo, dispersos hubo cerca de 10 hinchas. Tres jóvenes vinieron desde la ciudad de Miami para ver a los celestes. Uno de ellos, de apellido Gutiérrez tiene su novia en Colombia, así que «mató dos pájaros de un tiro». Luego se pudieron observar en distintos sectores del estadio banderas uruguayas o simplemente ataviados con una camiseta celeste, saltando como locos al final del partido, no sólo en la tribuna oficial, sino también detrás de uno de los arcos.
Costa Rica llegó al estadio 10 minutos antes que los celestes. Exactamente a las 15.50 de la tarde apareció la larga caravana de vehículos y motos policiales que hacían sonar sus sirenas que anunciaban el arribo de la delegación. La selección de Francisco «Pacho Maturana» llegó al estadio cuando tan sólo transcurrían 5 minutos de juego y se instalaron en el palco a presenciar el encuentro entre celestes y ticos.
El Estadio Centenario está enclavado en una zona apartada del centro de la ciudad. Es muy bonito y cuenta con dos tribunas techadas a la mitad, que son lo que en el Centenario de Montevideo serían la América y Olímpica y tiene las populares detrás de los arcos. Lo único malo es que no cuenta con tablero electrónico, ya que en los tiempos que corren y en una Copa América, además de una cuestión de imagen, es también una necesidad.
En la calle de ingreso que lleva al estadio había una verdadera feria y exposición de gastronomía. Cerca de 5 cuadras de puestos de venta de comida con una tremenda variedad de productos. La gente que por la zona de exclusión debe transitar a pie este trayecto va consumiendo mientras avanza hacia el escenario deportivo. Allí se puede encontrar por ejemplo el popular Tanal Tolimensos, que es una mezcla de pollo, arroz y porotos envueltos en una hoja de plátano que es hervida. Supuestamente el plátano le da un gusto dulzón. Además le ofrecen choclo asado a la parrilla con carbón, chuzos, arepas, chorizos asados, pero son mucho más largos que en nuestro país y lo comen en una tablita con cubiertos y sin pan.
Para beber, usted puede refrescarse con jugo de borojo o chontaduro, que son frutos típicos de aquí. O si no puede comprar una botella de agua de 250 miligramos por $200 colombianos, 100 centavos de dólar o 3 por $500.
Pero lo que más se consume es la cerveza en lata que se vende por doquier. Finalizado el partido las calles aledañas quedan tapadas de latitas. Una Coca Cola en el estadio vale $700 colombianos y una botella de agua cuesta 1 dólar y medio. La diferencia a favor del líquido vital es justamente que en este país el agua es muy preciada, lo que encarece el producto embotellado.
Mientras se disputó el partido un helicóptero sobrevoló constantemente el estadio, cumpliendo con las medidas de seguridad que se instrumentaron para el normal desempeño del encuentro.
El infaltable personaje «El Cole», hincha colombiano que se disfraza de águila y acompaña a su selección a cualquier lugar del mundo, estuvo divirtiendo a la gente en la tribuna principal e incitando para que griten o comiencen la popular «ola».
El Cole incluso estuvo en la Copa América que se realizó en nuestro país. *
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