Se fue la Copa América y hubo un nuevo atentado en Medellín
ARMENIA (POR NUESTRO ENVIADO)
Colombia, con sus grandes problemas por resolver, de todas maneras organizó la Copa América, y si bien en el resto del país donde no hubo campeonato todo siguió igual, en las ciudades que recibieron el torneo se vivió unos pocos días de paz, calma y fiesta. Los habitantes de las grandes ciudades disfrutaron al máximo el evento y diariamente comentaban que ojalá continuara el campeonato para que la paz se instalara entre ellos. Lamentablemente apenas las delegaciones deportivas y periodísticas que integraban el Grupo C partieron de la ciudad, ya sea al eje cafetero las clasificadas a la siguiente fase, o a sus respectivos países las eliminadas, el viernes próximo pasado volvió a ocurrir otro atentado en la ciudad de Medellín. Una bomba explotó pero afortunadamente no hubo que lamentar víctimas. Aparentemente el atentado fue dirigido hacia el alcalde de la ciudad Luis Pérez.
La ciudad de Armenia, capital del departamento de Quindío, continúa su fiesta por la llegada de la Copa. Esta ciudad cuenta con 300.000 habitantes y pocas veces puede ver en este lugar a la selección de su país. La Copa América la trajo y el pueblo está de fiesta. Las calles son un carnaval multicolor y se encuentran embanderadas con el pabellón patrio, por eso el amarillo, azul y rojo tapizan la ciudad. Cualquier tipo de recuerdos con motivos de la Copa venden los vendedores ambulantes por doquier.
El hotel en el cual se encuentra la Selección local es el mismo en que se hospedan Uruguay, Costa Rica y Honduras, lo que hace que cientos de personas estén normalmente cada mañana en el lobby. En la puerta y calle cientos de fanáticos colombianos esperan largas horas para que uno de los futbolistas de la Selección tricolor, por lo menos, los salude por la ventana. Son bastante bullangueros y hasta altas horas de la noche no se dispersan.
Ayer al mediodía llegó un camión cargado de gente con banderas, pitos, cornetas y bombos para saludar a los jugadores y brindarles su apoyo. Por la apariencia eran campesinos cercanos a la ciudad de Armenia. Además la ciudad de Pereira se encuentra a aproximadamente una hora en vehículo e incluso se vienen desde allí, para no perderse la oportunidad histórica de estar en la puerta del hotel en donde concentró Colombia.
La euforia es total y desmedida, por momentos incomprensible para nosotros, pero claro son 44 millones de habitantes en este país. Los uruguayos estamos acostumbrados que a los ídolos del fútbol los encontramos en el supermercado.
La locura que existe en Armenia, debido al tema de la Selección llevó a que mañana fuera decretado feriado nacional. La gente está loca de la vida, pues podrá vivir y observar el encuentro que Colombia disputará frente a Perú a las 19.30 horas de nuestro país, en esta ciudad.
Un desfile previo se realizará antes del partido que significará la inauguración de esta sede. En el desfile habrá bandas musicales militares, liceales y un gran colorido antes del trascendente cotejo de Copa América.
En el día de ayer llegó a esta ciudad el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Nicolas Léoz, acompañado por Eugenio Figueredo vicepresidente y Alvaro Fina, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol y anfitrión. Por supuesto que también se alojaron en el hotel donde se encuentran las delegaciones.
El máximo astro del fútbol brasileño de todos los tiempos, Pelé, arribó a Colombia y se trasladó a la ciudad de Manizales para observar mañana el encuentro entre Brasil y Honduras por los cuartos de final.
La Corporación Bolo Club es un establecimiento deportivo social, donde concurren las más altas personalidades y ciudadanos con más poder adquisitivo de la ciudad. Estas instalaciones fueron prestadas para los entrenamientos de Uruguay, principalmente su cancha con pequeñas tribunas.
Pero rápidamente se puede observar la contradicción de este país, pues en los terrenos linderos del club, que cuenta además con canchas de tenis y piscina, hay un pequeño barrio de viviendas precarias sobre la ladera de un pequeño cerro.
Sólo un alambrado donde los niños descalzos apoyan su rostro para observar divide las dos realidades sociales de Armenia y de Colombia. Del otro, los hijos de los asociados, impecablemente uniformados, corretean detrás de los jugadores de Uruguay. *
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