El parador donde mataron al futbolista Escobar
Cuando uno baja la montaña rumbo al centro de la ciudad de Medellín, la carretera que lo conduce es realmente panorámica y espectacular.
Un deleite es observar las casas incrustadas en el cerro, de un lado, y, del otro, el precipicio con la ciudad y sus grandes rascacielos en el fondo.
El hotel Intercontinental, donde se encuentra alojado Uruguay, está a mitad de camino, o segundo piso, como llaman aquí a esa zona.
Ayer por la mañana cuando subimos hasta allí, como todos los días, el taxista de turno, que funcionaba como un perfecto guía turístico, nos señaló en determinado momento un parador a la vera de la carretera, pues allí sucedió uno de los hechos más importantes de los últimos tiempos en la ciudad. «Aquí mismito mataron a Escobar, allí en el estacionamiento», marcó con su índice el conductor, que prácticamente detuvo el Daewoo pintado de amarillo.
Inmediatamente le pedimos si podíamos parar y hablar con el dueño. Ingresamos lentamente, pues a esta hora de la mañana (8.45 hs) no había público.
Una decoración rústica, impecable, basado en madera lustrada, le da un toque bello al lugar. Cerca del techo, una «araña» construida con una rueda de carro y sobre las mesas muchas flores, como es característica aquí en todos los lugares.
Dicho sea de paso, dicen que Medellín es la ciudad de las flores y las mejores mujeres, que no adornan mesas pero las engalanan.
En un costado, casi escondido, un señor veterano aseaba el lugar. Nos acercamos y nos presentamos. En realidad el dueño no estaba y, según el hombre, viene de vez en cuando.
Cuando le preguntamos por la muerte de Escobar, nos dijo: «Fue horrible, muy feo, pero eso ya pasó, lástima que ahora nos quedó la marca y muchos turistas al igual que usted, vienen a preguntar sobre el hecho.
Dijeron que fue por el gol en contra en el Mundial y no fue tan así, ni un ajuste de cuentas.
Lo que pasó es que estaba muy fresquito el fracaso de la selección en el Mundial, el pueblo estaba muy entusiasmado en lo previo.
Cuando volvieron, el error de Escobar fue salir públicamente tan rápido, debió esperar que pasara un poco el tiempo.
Entonces, fue que vino aquí con amigos a tomar unos tragos y escuchar música.
Resultó que un hombre de mala fama, mafioso, le increpó el papel de la selección en el Mundial, se produjo un entredicho, discusión y amagaron irse a las manos. Fueron separados y el hombre se fue.
Luego más tarde cuando el jugador se retiraba y abría la puerta de su coche, fue ejecutado a mansalva, allí en el estacionamiento».
Inmediatamente el veterano bajó la vista y amagó volver a su tarea, en una clara señal de no querer hablar más. Lo saludamos y partimos.
Cuando llegaba a la puerta, siento la voz ronca que me grita: «¿De qué periódico me dijo que era?». LA REPUBLICA de Uruguay señor… «¿Lo puedo leer por Internet?». claro, por supuesto.
«Bien, es que ya soy famoso, pues no es la primera vez que Alvaro Montes aparece en un periódico de cualquier lugar del mundo. Todos los que vienen a Medellín pasan por aquí». *
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