"El fútbol es el producto más requerido en el mundo"
En el Congreso de FIFA realizado el jueves próximo pasado en Buenos Aires se aguardaba con mucha expectativa conocer cuál sería el futuro político de su presidente, Joseph Blatter, luego de la embestida de la UEFA con Johanson a la cabeza.
El Congreso se abrió a las 8 de la mañana y trabajaron de continuo hasta las 16 horas. Solamente hubo un impasse de 10 minutos para tomar un café. Los dirigentes que representan a Sudamérica Nicolás Leóz y Julio Grondona fueron los primeros en retirarse hacia el Hotel Intercontinental, para participar de la reunión marcada por la Confederación para resolver el tema de la Copa América. Cuando finalizó el primer día de reunión, en el lobby del Hotel Sheraton, entrevistamos a Joseph Blatter, quien en perfecto español respondió a los primeros requerimientos sobre la crisis económica que tendría la FIFA con el quiebre de la empresa ISL que tenía los derechos de televisión y marketing del máximo organismo del fútbol mundial: «La FIFA está financieramente muy sana. Es dueña del producto más requerido en el mundo. Teniendo el fútbol en sus manos, jamás podría estar mal económicamente.
La quiebra de ISL nos trajo problemas por 185 millones de dólares, unos 340 millones de francos suizos. Pero ya se recuperaron 155 millones de dólares, a través de una nueva empresa de mercadotecnia, FIFA SA .
Hoy hay un déficit inferior a 30 millones de dólares que me comprometí a que la FIFA los recuperará antes de fin de año».
De sus palabras se desprende tranquilidad, a pesar de las presiones de la UEFA y la quiebra de la empresa de marketing que manejaba los aspectos comerciales de FIFA. Sin embargo debieron solicitar un préstamo bancario para lograr salir del paso: «Es cierto, pero tenga en cuenta que si no fuésemos solventes, los bancos no nos hubieran concedido los créditos.
El fútbol no atraviesa ninguna crisis. La FIFA se comprometió desde 1999 a pagarle un millón de dólares anuales a cada asociación y 10 millones a las confederaciones. En el caso de Uruguay, impulsamos el proyecto del Complejo de Alto Rendimiento que servirá para capacitar a los jugadores de vuestro país. Es cierto que tuvimos problemas de liquidez por la quiebra de ISL, pero a partir de que recuperamos el producto y lo comercializamos nosotros, la situación se está revirtiendo. Voy a ser más claro todavía: la FIFA terminará ganando dinero en el balance de fin de año».
Los mundiales significan la expresión más clara de público que sigue el desarrollo del fútbol, en los propios estadios de juego y a través del fenómeno comunicativo de la televisión. Sobre este tema, Blatter confirmó: «El cálculo que hacemos es de 250 millones de personas que están involucradas en forma directa, e indirectamente esta cifra se quintuplica. El Mundial 98 de Francia fue seguido por TV por 35 mil millones de personas en todo el mundo. Mientras la gente siga teniendo esta pasión por este deporte, el fútbol seguirá vivo».
La UEFA no pudo quebrar la resistencia de Blatter
Antes de la reunión se rumoreaba una posible arremetida de la UEFA para destronarlo del cargo, luego de este Congreso, las cosas no fueron tan así y parece que el pope máximo del fútbol no tendría inconvenientes. «Fue una reunión muy larga, importante y dura. Particularmente solicité a las federaciones que me tengan más confianza. Todos me respondieron de la manera esperada, cuando terminé mi alocución, todos me aplaudieron. Creo haber conseguido que la FIFA vuelva a tener el clima de cordialidad en el que se había manejado siempre».
Hace algún tiempo manifestó la FIFA su intención de jugar los mundiales cada dos años. Consultado sobre si mantenía dicho propósito manifestó: «Fue una idea nada más, una idea que no cristalizó por diferentes situaciones. Lo más importante es que a partir del próximo año, habrá un calendario unificado en todo el mundo. Ese objetivo se cumplió y todos sabremos a qué nos hemos comprometido».
Su antecesor, Joao Havelange, quien estuvo presente en el partido de Uruguay y Brasil en el Centenario y que también participó del Mundial Sub 20 de Argentina, fue presidente de FIFA por más de 20 años. Consultado Blatter si tenía el propósito de ser reelecto, declaró: «Todo dependerá de lo que ocurra de aquí en más. Simplemente pretendo terminar este mandato de buena forma, después dependerá del pensamiento que tengan las distintas federaciones».
El rostro de Joseph Blatter denotaba el cansancio por las maratónicas reuniones, pero también había felicidad y alivio por haber salvado un trance difícil, nada más ni nada menos que los cuestionamientos de Johansson, sobre la diferencia de dinero que se manejó como faltante. El Congreso pasó, ahora llegaría el tiempo de disfrutar de las bondades del Hotel Sheraton (dicho sea de paso la suite en la cual se aloja cuesta 3.000 dólares por día), de su joven esposa y del champán francés que lo esperaba para brindar por su éxito político. *
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