Un grito que nace del corazón: "Soy celeste…"
Fabián Carini: atento y seguro siempre. Quedó la duda de esa pelota que atajó con su cuerpo dentro del arco, que el línea avaló.
Gustavo Méndez: hizo un segundo tiempo bárbaro. Fue a la pelota con convicción y fuerza.
Gonzalo Sorondo: una columna en el fondo. se tragó a Romario, que terminó jugando desde atrás.
Paolo Montero: el capitán apareció con su jerarquía de siempre en instancias difíciles. No estaba bien físicamente pero eso no se notó.
Gianni Guigou: jugó un gran partido. Juninho le creó problemas pero se defendió con criterio. El horizontal le negó el segundo.
Marcelo Romero: enorme despliegue por la derecha, ayudando a Méndez y volcándose al ataque en largos desplazamientos.
Gonzalo De Los Santos: fue patrón en el medio de la cancha. Se entregó totalmente y lo suyo fue trascendente.
Pablo García: le costó encontrar su posición, por su costumbre de jugar en el centro. Cuando se acomodó, fue la figura de siempre.
Alvaro Recoba: una maniobra impresionante que derivó en el penal de Cafú, y un gol perdido. Valió la pena esperar tanto su «aparición».
Darío Silva: su lucha de siempre. Obligó a Marcos a dos paradas sensacionales. Corrió hasta que se agotó y fue sustituido.
Federico Magallanes: ejecutó magníficamente el penal y le dio un pase de gol a Recoba. Fue emocionante su entrega.
Te recomendamos
cuatro veces
Uruguay: el tetracampeón que la FIFA reconoce y la historia avala
La discusión sobre los títulos mundiales de la Celeste vuelve a encenderse, pero los documentos oficiales y la propia casa madre del fútbol respaldan una verdad inobjetable: Uruguay luce 4 estrellas y tiene derecho a hacerlo.
Compartí tu opinión con toda la comunidad