Volvieron las sonrisas color cielo
Miles de gargantas lanzando gritos al viento. El doble de manos elevadas al cielo, con los puños fuertemente apretados, saludaban el pasaje del ómnibus que transportaba al núcleo celeste rumbo al Estadio, palpitando por un triunfo de la Selección charrúa.
Eran las dos y cinco de la tarde, y el móvil de la empresa EGA dejaba Avenida Italia doblando a la izquierda, para internarse en el Parque Batlle y poner proa hacia el Centenario. Allí terminaba un largo camino, iniciado en la Posta del Lago poco después del mediodía, en el departamento de Maldonado, durante el cual el pueblo oriental se volcó una vez más a la calle, saludando con banderas, camisetas, gorros, pedazos de tela y hasta sábanas, intentando «contagiar» a los futbolistas con sus ganas, con su aliento, demostrando como nunca –o como siempre– que el pueblo está junto a los futbolistas.
Guigou fue el primero en pisar el Estadio
Cinco minutos después, apenas el ómnibus se detuvo frente a la puerta de la Platea América (mientras otro centenar de hinchas alentaba a los celestes), el futbolista de Nueva Palmira Gianni Guigou se convirtió en el primer miembro de la embajada en pisar el Monumento al Fútbol Mundial, seguido de Fabián Carini y más atrás el resto del equipo, que sin mediar palabra se introdujo en el vestuario locatario, en el rincón de las tribunas América y Amsterdam.
Ya con el plantel celeste en camarines, comenzaron a acercarse algunos jugadores que no estuvieron a la orden para este partido: Adrián Berbia, Walter Guglielmone, Richard Morales, Darío Rodríguez y Andrés Fleurquin, además de otros que integraron el núcleo en otras oportunidades, como Washington Tais.
Luego de su ingreso a zona de vestuarios, el único contacto de los protagonistas de la tarde con el exterior fue a través de la ventana que comunica el sector del baño del camarín con la Platea América, lugar adonde se acercaron Gonzalo De los Santos, Gustavo Mendéz, Diego Alonso y Gustavo Munúa, para saludar a algunos familiares y amigos. Como sucede en estos casos, luego de cerrada dicha «ventanita», la siguiente visión de los hombres de celeste fue en el momento de pisar el césped, cuando Paolo Montero encabezó la fila, seguido de Fabián Carini y el «Chino» Recoba.
Después del triunfo, el túnel fue eterno
La distancia entre el campo de juego y los camarines pareció ser mucho mayor que la habitual, ya que los jugadores demoraron una eternidad en llegar a los vestidores, producto de la interminable cantidad de abrazos que recibían en el camino, por parte de su propios compañeros, técnicos, colaboradores y dirigentes.
Luego del extenso ritual de saludos y un mesurado festejo, comenzaron a salir del recinto los jugadores que no actuaron ayer, Fleurquin (viaja esta mañana a Suiza), Munúa, Chevantón, Alonso, seguidos de los verdaderos «héroes» de la jornada, entre los cuales el «Canario» García, Alejandro Lembo y Mario Regueiro, fueron de los primeros en abandonar el Centenario.
Todos los futbolistas se mostraron serenos en su retirada, con la satisfacción del deber cumplido, pero conscientes de que aún resta un camino importante por recorrer.
Final igual al comienzo
A la salida del equipo del Estadio, la afición volvió a vivar a sus ídolos, que ayer le devolvieron la alegría con un importantísimo triunfo, ante un rival que sigue sin conocer la victoria en el Centenario.
Otra vez miles de gargantas lanzando gritos al viento. Otra vez el doble de manos elevadas al cielo, con los puños fuertemente apretados, saludaban en esta ocasión la retirada de los futbolistas, que ayer cumplieron con devolverle la sonrisa a los fanáticos. *
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