A los que intentan jugar no les va nada bien

Un fin de semana que deja desairados y a algunos sin esperanza, donde prevalece la apuesta al trabajo, la fuerza, la entrega y estimula la concurrencia a los shoppings, junto a la patrona, de los que añoran el fútbol de riesgo, de alta calidad, de variantes continuas, despliegue técnico, que en muchas ocasiones llegaba al malabarismo. Los goles eran consecuencia del dominio de la pelota, esa eterna amante de los Míguez, Ambrois, del piojo Hernández, del Pato Aguilera y de los contemporáneos Ruben Sosa, Pacheco, Recoba, etcétera, que de a poco los van marginando o los sustituyen por legendarios depredadores, leyendas que abarcan un espacio reducido de tiempo, ya que a los seis meses son sólo un recuerdo. Por suerte existe la memoria de un pueblo futbolístico, que siempre exalta a los que la dejaban ovalada, con códigos inviolables en esa galería de cracks donde sólo los elegidos permanecerán, más allá de encuestadores truchos e intencionados, permanentes alcanzadores de pelota, donde miden éxitos y fracasos como si éstos fueran continuos, oteando la cuenta corriente de los futbolistas como si ésta determinara la calidad de los mismos.

Se les presenta un camino lleno de dificultades a los técnicos como a los argentinos Zapata, Batista, Acevedo con su Deportivo Maldonado, que tiene una intención bien definida sobre lo que es el fútbol bien jugado, también a Fossati se le complica, cuando en su camino encuentra a un Peñarol disfrazado de cuadro chico, jugado al contraataque, con un exuberante Pandiani en calidad y contundencia.

Lo de Nacional pasa por una forma muy particular de hacer jugar que ostenta su técnico. No es comparable a ningún formato táctico en el mundo entero. Gana y gana con autoridad, frente a Liverpool, en un primer tiempo donde el 3-0 pudo ser un 6-0, para caer luego en un tedioso segundo tiempo, que desconcierta y desanima hasta al más fanático de sus hinchas.

Rocha está de fiesta. Carrasco dirige y cupletea, haciendo jugar a Cristian Castellano y Rosello como nadie jamás pensó se manifestaran en semejante dimensión de eficacia.

Si logra acompañar, con una buena retirada, estamos en presencia de un entrenador que puede revolucionar el medio y, lo que es más importante, sacudir el tedio en el que estamos sumergidos. Que así sea… y estará muy bien.

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