RACING AGUANTO HASTA EL FINAL E HIZO MAS DRAMATICA LA VICTORIA

Peñarol, a la larga, siempre vuelve a su gran amor

El «veranillo» influyó para que cerca de 10.000 espectadores llegaran al Estadio Centenario para observar el encuentro entre Peñarol y Racing. De a poco y con base en los resultados, los hinchas aurinegros vuelven a acompañar el equipo. De todas maneras aún es poco para un equipo grande como Peñarol.

El partido en lo previo tenía el gran atractivo para los aurinegros de continuar líderes en el torneo y para Racing tratar de mantener la primera ubicación en la serie, ya que este encuentro punteó para las dos tablas.

No defraudó. Fue apasionante y muy bien jugado, y si bien el resultado fue por la mínima diferencia, Peñarol mereció la victoria siempre, pues fue mucho más que su rival.

La intención desde el primer minuto fue poner la pelota contra el piso, tocar y buscar progresar en el terreno para llegar con Romero y Franco de cara a la definición. Así se dio y el moreno delantero ya a los cinco minutos envió afuera su remate cuando estaba solo frente al arquero Moreira. A los 16′ Canobbio, que fue la figura de su equipo, obligó a que le convirtieran un penal. Bengoechea remató y el arquero, de brillante actuación, lo atajó, postergando el gol de la apertura. A los 26′ otra vez Franco hizo parar a los hinchas pero no fue.

Racing, que parecía que no aguantaría mucho sin que le convirtieran, intentaba ordenarse y cuando encontraba la pelota hacía lo posible por jugarla también al ras del piso. Pero no logró nunca en el primer tiempo llegar con claridad sobre el arco de Berbia. Todas las intenciones que tuvo se disiparon cerca del área.

La expulsión tempranera de Kanapkis parecía que complicaba todo el esfuerzo por mantener el cero. Sin embargo más tarde se fue a las duchas Cafú y otra vez estaban en igualdad de condiciones los equipos.

Cuando expiraba la primera parte, Romero se la bajó a Canobbio, que en «tijera» remató y la pelota dio en la parte de afuera de la red. Fue la última chance antes del descanso. No hubo goles en este período, aunque mereció Peñarol por lo menos anotar uno. Racing la había sacado barata.

El gol se hizo esperar demasiado

En el segundo tiempo, el hecho de que los dos estuvieran con diez jugadores, creó más espacios y le hizo bien a los equipos. El partido fue más de ida y vuelta. Ribas demostró ansias de ganar y luego de la expulsión de Cafú, quedó con línea de tres en el fondo y apostaba al arco rival. Pero esto favoreció a Racing, que llegó con más espacio y asustó a los mirasoles en alguna oportunidad. El partido era abierto. Bobadilla tuvo el gol pero remató por encima del travesaño. Ante estas situaciones de alerta, el técnico le dio ingreso a Serafín García como lateral y volvió a jugar con cuatro en el fondo. Desde allí en adelante otra vez el partido cambió, y la balanza comenzó a inclinarse groseramente a favor del grande. Racing aguantaba bien, y hacía lo que podía en ofensiva, pero a medida que transcurrían los minutos cada vez era menos. Berbia fue prácticamente un espectador y no tuvo casi ocasiones para intervenir.

Del otro lado, Moreira comenzó a transformarse en figura con sus reiteradas tapadas. La espera del gol aurinegro se alargaba demasiado y comenzaba a tomar forma la idea del empate sin goles.

Ribas se jugó todo y mandó a Bueno como salvador al campo de juego. El joven delantero no defraudó y cuando sólo seis minutos separaban a Racing de la hazaña del empate en el Centenario, luego de que Luis Romero, que siempre está, bajó la pelota hacia el centro del área, llegó junto con Bizera para mandarla al fondo de la red.

Explosión de alegría, explosión de gol. Festejo prolongado pues la demora en la conversión había creado muchos nervios y ansias en los hinchas, que además ya sabían que Defensor había empatado. De esta manera, Peñarol aumentó la diferencia en puntos con sus perseguidores, avanza raudo y seguro y con paso firme rumbo al título. Peñarol cambió, no es el mismo del comienzo del campeonato, por momentos juega bien y tiene la intención de hacer buen fútbol.

Pero cuando las cosas no salen, siempre vuelve a su gran amor: el centro de Bengoechea, la cabeza de Romero y algún compañero que la manda adentro. Tres puntos y a otra cosa.

PEÑAROL 1

Adrián Berbia (5)

Cafú (4)

Enrique De Los Santos (5)

Joe Bizera (6)

Darío Rodríguez (5)

Marcelo Romero (8)

Fabián Canobbio (8)

Pablo Bengoechea (6)

Gabriel Cedrés (6)

Luis Romero (5)

José Franco (6)

D.T: Julio Ribas

Suplentes: Federico Elduayen; Oscar Aguirregaray; Nicolás Rotundo y Fabián Césaro.

Cambios: 56′ Serafín García (5) por José Franco; 75′ Carlos Bueno (5) por Marcelo Romero y 82′ Leonel Pilipauskas (-) por Darío Rodríguez.

RACING 0

Roberto Moreira (8)

Pablo Gorriarán (6)

Fernando Pérez (7)

Fernando Kanapkis (5)

Richard Rodríguez (5)

Diego Tito (6)

Nicolás López (6)

Julio Rodríguez (6)

Roberto Bobadilla (4)

César González (5)

Pablo Rodríguez (4)

D.T: Miguel Piazza

Suplentes: Diego Kondratzky; Pedro Santarcieri; Mariano Pasini y Juan Ortíz.

Cambios: 45′ Diego Montenegro (5) por Pablo Rodríguez; 58′ Javier Rocha (4) por Roberto Bobadilla; 85′ Sebastían Araujo (-0 por Pablo Gorriarán.

Gol: 84′ Carlos Bueno (P)

Jueces: Gustavo Méndez (5); Marcelo Gadea y Ruben Meneses.

Tarjetas Rojas: 43′ Fernando Kanapkis (R); 46′ Cafú (P); 90′ Fernando Pérez (R).

Tarjetas amarillas: 2′ Fernando Kanapkis (R); 33′ César Gonzáles (R); 39′ Cafú (P); 67′ Marcelo Romero (P).

Estadio Centenario. Entradas Vendidas: 7.643. Recaudación: $ 300.150. Público: 10.000 espectadores.

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