Los gozos y las sombras

Que el fútbol está como está, usted y yo lo sabemos. Que la gente no va a la cancha también. Damiani no se cansa de reiterarlo y con toda razón, pero, al fin de cuentas el espectáculo continúa. En un mes todo cambió, del Nacional de buen juego y ganador y un Peñarol abucheado e insultado, a nuestros días. La tabla marca a Peñarol al tope, Defensor y Danubio lo tienen a raya y Nacional se fue lejos hasta en puntos, la derrota del domingo anterior lo estiró aún más. Los equipos de la integración están en el fondo de la bolsa. De los últimos cinco del Clasificatorio, tres son del Interior. En el medio, la gente no encuentra espectáculos acordes, sigue sin entender qué y cómo se está jugando este torneo, no va a la cancha y a su vez la mayoría de los clubes se ajusta a un presupuesto armado que los limita deportivamente y los aleja cada vez más de pelear con pretensiones el torneo.

Besos en la frente

Es lógico, incomprensible por momentos, pero en definitiva aceptado los cambios bruscos en el comportamiento de los hinchas. Un mes atrás el técnico Ribas era insultado, alguna vez esperó horas para irse del Centenario, el equipo no conformaba y las críticas fueron muy fuertes. La directiva dio su apoyo incondicional al entrenador, plantel y hoy disfruta y goza. Peñarol es el mismo, por encima de matices y algún pequeño retoque táctico, repitió los mismos once jugadores en varios partidos y se dieron los resultados en forma continuada. El entrenador por encima de sus precauciones ya conocidas y exhibidas conformó por momentos al equipo como debe ser y se terminó la polémica. Cuenta con el hombre que desequilibra en el medio, Pablo Bengoechea, su aporte es de un valor sin precio para el mercado. En su momento lo escribimos, define no sólo el torneo sino el año.

Lo que ellos quieren

Los equipos mejor preparados, con salarios por encima de topes limitantes y hasta con determinada infraestructura, caminan al frente de la tabla de posiciones. Estamos en el camino de la lógica, pese a lo parejo y pobre del medio, existen sensatas diferencias que no son de este torneo sino que vienen de años anteriores. Los grandes, por más que Nacional se alejó un poquito, estarán definiendo el año junto al Defensor de siempre y al Danubio de Fossati que estarán en la batalla. El año es muy largo, sin buena preparación, vitaminización, concentraciones, salarios importantes y apoyos de toda índole que necesita un grupo en competencia, no se puede llegar, por más que se sueñe lo contrario.

Dime que no es cierto

Signado por los cambios y la preocupación por mejorar a cada partido, De León fue dando al parcial de Nacional lógicas expectativas, concretas incluso en su período al frente del plantel. Es uno de los pocos entrenadores que desea cambiar el juego, el presente no lleva a cambiar nuestro juicio con respecto a De León. De todas formas observamos que se produjo un lógico bajón, no sólo por los resultados, sino por funcionamiento y por algunas ausencias en determinados encuentros. Incluso por insistir con algunos jugadores que no están rindiendo. El técnico es el mismo, el plantel lo conoce, saben qué hacer y cómo hacerlo. Falta un gran sacudón, remover los escombros y volver al camino del cual se apartaron y que sin dudas no es el actual.

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